EL GRAN.
En su carta a los Efesios, el apóstol Pablo escribió lo siguiente: “Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros; a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén”, Efesios 3:20-21. Pablo destaca la palabra “AQUEL” y este Aquel no es más que nuestro Señor Jesucristo. Cristo tiene el poder para cubrir todas las necesidades de su pueblo. Es por tal razón que el apóstol declara que Cristo es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que nuestra mente finita pueda pedir o entender la magnitud de la gracia de Dios por medio de Cristo Jesús, en favor de todo aquel que le haya confesado. Todo depende de la fe que actúa en nosotros. Esa fe debe llevarnos a que el poder de Cristo actúe en la vida del creyente, conforme al poder de su gracia. Si tú dejas que el poder de Cristo actúe en tí, este poder seguirá hasta la eternidad, según las últimas palabras de esta declaración, cuando dice: “A Él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén”. Yo añado a esto un ¡Aleluya! y un ¡Gloria a Dios!.
“Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre”, Salmo 23:1-3. Cuando confiamos a plenitud en Dios y en su Palabra, Él siempre actúa de acuerdo a lo declarado en la Biblia, que es la Palabra de Dios. Cada situación que enfrentamos es una oportunidad, para confiar más en Dios en lugar de nuestras propias inclinaciones. La fe involucra un elemento de riesgo, pero siempre rinde los más ricos beneficios en favor de su pueblo. Confortar diariamente al alma ansiosa o desalentada, es llenar una importante necesidad humana. Esto lo reafirmamos con el siguiente verso:
“Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día”, II-Corintios 4:16. Te invito a que renueves tu mente y corazón conforme a los propósitos de Dios para ti.
“¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén”, Romanos 11:33-36. Todos estos versos, encierran una doxología; es decir, una alabanza al Dios que nos creó. Las preguntas que aparecen aquí, nos dan a entender que, nadie en absoluto, puede comprender por completo la mente de nuestro Señor. Nadie ha sido su consejero; entonces, amados del Señor, debemos entender que Dios no le debe nada a ninguno de nosotros. Isaías y Jeremías hicieron preguntas similares para demostrar que no hay quien tenga capacidad para aconsejar a Dios, ni para criticar sus caminos. “¿Quién enseñó al Espíritu de Jehová, o le aconsejó enseñándole? ¿A quién pidió consejo para ser avisado? ¿Quién le enseñó el camino del juicio, o le enseñó ciencia, o le mostró la senda de la prudencia?” Isaías 40:13-14. “El profeta que tuviere un sueño, cuente el sueño; y aquel a quien fuere mi palabra, cuente mi palabra verdadera. ¿Qué tiene que ver la paja con el trigo? dice Jehová. ¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra?” Jeremías 23:28-29. Solo Dios tiene todo poder y toda sabiduría. Finalizando, todos dependemos absolutamente de Dios. Él es la fuente de todo, incluyendo a nosotros mismos. Nuestro Dios es el poder que sustenta las leyes de toda la creación en la que vivimos. Y Dios lleva a cabo todas las cosas, para la gloria de Él mismo. El Dios todopoderoso merece nuestra alabanza y exaltación. ¡Bendito sea su nombre!
Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”, Filipenses 4:19. Este versículo nos enseña que Dios suplirá nuestra necesidad con algo distinto y definitivo. “conforme a sus riquezas en gloria”. Al declarar esto, Dios deja bien claro que no es mezquino a la hora de proveer.
Sus “riquezas” abarcan toda la creación, de manera que ¡no existe nada que necesites que Él no pueda proveer! No hay que citar o interpretar equivocadamente este versículo. Esto incluye todo a la vez, y ello es posible porque Él lo hace conforme a sus riquezas. Este verso no puede ser sacado del contexto bíblico, porque se refiere a todas las cosas que la Escritura nos dice que hagamos, con el fin de prosperar. Si hacemos lo que la Biblia nos dice, Dios proveerá abundantemente. ¿Cuál es tu necesidad? Acude a Él sin temor.
“Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. Cada uno dé como propuso en su corazón; no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra; como está escrito: Repartió, dio a los pobres; Su justicia permanece para siempre. Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia”, II-Corintios 9:6-10. Dar generosamente (literalmente “con bendiciones”), trae abundancia, tanto al que recibe como al que da. Nunca des por necesidad, bajo presión, contra tu voluntad. Todas las cosas, todo lo suficiente, abundan para toda buena obra. Dios puede satisfacer todas tus necesidades, de manera que estés en condiciones de ayudar a otros con las suyas. El dar a otros es un privilegio, para el que lo hace; nunca del que recibe.
¿Qué es la justicia? Es un acto de piedad, se refiere a los resultados duraderos de la generosidad. Te invito a que prestes atención a las siguientes tres declaraciones que encontramos en los versos citados: 1-) Dios es quien hace que toda gracia abunde para ti, y quien te provee de todo lo que necesitas. Todas las cosas que son beneficiosas para tu vida, provienen de las manos de Dios. 2-) A nosotros se nos da con suficiencia, aun “abundantemente”, de manera que podamos hacer buenas obras. ¡Se nos bendice a fin de que seamos una bendición para otros!. La palabra “suficiente” o “competencia”, las cuales son señales del creyente cuya vida ha sido en verdad bendecida por estas cualidades, a medida que Dios le hace prosperar.
Y 3-) El Dios que puso en tus manos la semilla de la siembra, es quien resuelve tus necesidades básicas, multiplica lo sembrado, te concede abundancia para que puedas compartirla con otros, y quien te hace crecer espiritualmente con amor, gozo, paz y todos los demás frutos del Espíritu Santo. “El fruto de su justicia” . ¡Cuán grande es nuestro Dios! Con él no carecemos de nada. ¿Cuál es tu necesidad? Clama a Él por fe en Jesucristo y obtendrás las bendiciones sobreabundantes que vienen de su Trono de gracia.
Que la gracia de Dios Padre, del Hijo y del Espíritu Santo esté en cada vida. Que esta gracia nos lleve a entender que con Cristo todo es posible.



