Sucedió el 26 de abril del año 1965, aproximadamente a las 15:00, es decir, 3:00 de la tarde de ese día, con un calor sofocante y agotador. Era el segundo día de la llamada “Sonada de Abril”. En la cabecera occidental del puente Duarte, en esa época bordeada por una gran rotonda, hubo una masacre espantosa causada por disparos realizados desde la parte oriental por miembros de la FAD. Tres muchachos, miembros de la M.de G. de entonces, hoy Armada Dominicana, habíamos salido de la casa de mi prima, que residía en la calle Francisco Henríquez y Carvajal. Eramos Cándido, Clisanty y yo. Los dos primeros trabajaban como oficinistas del Departamento de Personal y Orden; yo, en la Intendencia Departamental como Encargado de Logística. Cuando íbamos a las alturas de la calle Doctor Betances esquina Fco. Henriquez y Carvajal, nos detiene una señora y con desesperación nos dice: ¡Corran, corran, que hay muchísimos muertos en la rotonda del puente! Nos movemos deprisa y, sin saber de donde, llega un joven en una minivan VW y nos montamos los tres en el vehículo. Llegamos a la rotonda del puente, le dimos la vuelta, sin hallar muertos ni tampoco heridos, tomamos la calle Yolanda Guzman y nos devolvimos tomando la Josefa Brea de norte a sur. ¿Por qué el relato? Mientras íbamos por la Josefa Brea, de repente aparece en los aires un avión P-51, de la Fuerza Aérea y comienza a disparar al vehículo en que nos movíamos, los proyectiles rebotaban en el pavimento de ambos lados, pero gracias a Dios no fuimos impactados por ningún proyectil, porque, al escribir este relato histórico, entiendo que, en ese entonces, Dios cuidó de mí, de mis compañeros y del joven conductor que nos acompañó. ¡Grande es Dios!
“Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan. En todo tiempo tiene misericordia, y presta; Y su descendencia es para bendición”, Salmo 37:25-26. Años han pasado desde aquel 26 de abril de 1965. Como David, hoy he envejecido, Dios, en su misericordia, amor y bondad, me ha dado una hermosa y preciosa familia.
Recuerdo con orgullo, que cada momento vivido a través del tiempo, Dios ha tenido misericordia de mí, me ha cuidado y sostenido. Puedo decir: “Si Dios conmigo va, nunca jamás yo temeré”. Del profesor Danilo Grullón.
Ahora bien, es bueno reconocer que, he padecido momentos difíciles, desde la estrechez económica, relación con Dios, enfermedades y otras vicisitudes, mi Dios ha sido fiel y ha estado junto a mí. Sobre los versos citados más arriba, David nos tiene una gran enseñanza y voy, con la ayuda del Señor, tratar de compartirla con ustedes, amados lectores. ¿Qué quiso decir David en el Salmo 37: 25-26? Como en sus días, hoy también, los niños mueren de hambre. Es posible que los hijos de los justos no tendrán hambre alguna vez, porque otros los ayudarán en sus momentos de necesidad. En aquel tiempo, Israel obedeció las leyes de Dios que establecían que se debía tratar a los pobres con justicia y misericordia. Mientras Israel fue obediente, hubo suficiente comida para todo el pueblo. Cuando Israel se olvidó de Dios, los poderosos cuidaron de sí mismos y los pobres sufrieron, según la siguiente declaración: “Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Israel, y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque vendieron por dinero al justo, y al pobre por un par de zapatos. Pisotean en el polvo de la tierra las cabezas de los desvalidos, y tuercen el camino de los humildes; y el hijo y su padre se llegan a la misma joven, profanando mi santo nombre”, Amós 2:6-7.
Amós atravesó la tierra desde el noreste al suroeste y del noroeste al sudeste. El profeta estrechó el cerco refiriéndose a Amón, Moab y Judá. Él buscaba una meta, y encontró que, Israel era culpable también ante Dios. Se enumeran los puntos específicos que provocaron la alienación del pueblo de Dios. En una sociedad en que prevaleciera la justicia y la equidad, nunca ocurrirían pecados como esos. Vendieron—-al justo: Esto es, se refiere al comercio de esclavos. Los prisioneros de guerra o la gente con deudas eran candidatos a la esclavitud. El justo es la parte inocente en este proceso, es lo que dice después: “Porque yo sé de vuestras muchas rebeliones, y de vuestros grandes pecados; sé que afligís al justo, y recibís cohecho, en los tribunales hacéis perder su causa a los pobres”, Amós 5:12. “Pisotean en el polvo de la tierra”, “arruináis a los pobres de la tierra”. Esta afirmación tiene su paralelo en el Amós 5:6. Los procesos legales habían sido prostituidos. Los tribunales eran utilizados para oprimir al pobre más que para defender sus derechos.
La misma joven que se lee en Amós 2:7, probablemente alude a una prostituta, pero también es posible que se refiera a una mujer sierva que se le obliga a convertirse en concubina de un hijo y su padre. Ambas cosas estaban prohibidas. ¿Qué declara Amós 2: 6? Dios nos dice así: “Buscad a Jehová, y vivid; no sea que acometa como fuego a la casa de José y la consuma, sin haber en Bet-el quien lo apague”. Si hemos buscado a Dios y somos fieles a sus promesas, podemos tener la seguridad de que nunca llegaremos a este tipo de injusticia o pecado delante de su presencia, porque estamos bajo su cuidado, y por ende, sujetos a Él; entonces es posible decir como David: “Joven fui y he envejecido”. Dios está por mi y por ti también. ¡Gloria al Señor por siempre!
“He aquí que yo hice al herrero que sopla las ascuas en el fuego, y que saca la herramienta para su obra; y yo he creado al destruidor para destruir. Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación vendrá, dijo Jehová”, Isaías 54:16-17. Antes, en el verso 10 de este capítulo nuestro Dios nos dice: “Porque los montes se moverán, y los collados temblarán, pero no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantará, dijo Jehová, el que tiene misericordia de ti”. Todo nos conduce hacia una herencia eterna que nos llega por medio de nuestro Jesucristo, el Señor. Aunque el pueblo de Dios debía esperar la era por venir para la consumación de esta promesa, también se aplica para este tiempo. Dios frustra las conspiraciones y acusaciones contra su pueblo, porque Él cuida de todo aquel que ha confesado su nombre por medio de Cristo Jesús. ¡Aleluya!
“Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, Y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque bramen y se turben sus aguas, Y tiemblen los montes a causa de su braveza”, Salmo 46:1-3. Cuando Dios nos habla de pronto auxilio, se refiere a una ayuda que ha probado ser segura en el pasado, por lo tanto, ninguna en las futuras generaciones, esto es, nuestros hijos, son parte de esta promesa. Además de que estaremos reinando juntamente con Él. La mayoría de la gente que desconoce la Biblia, en algún mueble de su casa posee una abierta en el Salmo 91.
Conocí, en el pasado, a personas que lo hacían convencidos de que verdaderamente estaban bajo el abrigo de Dios. Estas páginas se cubrían de polvo, porque nunca eran cerradas. Hoy, en base al título de este mensaje, debo citar algunos versos, veamos: “El que habita al abrigo del Altísimo Morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré. El te librará del lazo del cazador, De la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad”, Salmo 91:1-4. Dios es nuestra protección, un refugio cuando tenemos miedo. La fe del escritor en el Dios Todopoderoso como su protector, lo sacaría airoso de todo peligro.Todo lo descrito en estos versos, debe ser un ejemplo también para nuestra confianza. Cambiar todos nuestros temores por la fe en Dios, sin importar qué tipo de temor sea. Para hacerlo, debemos “habitar” y “morar” con Él. Al encomendarnos a su protección y al prometerle nuestra devoción, estaremos seguros, porque verdaderamente, ¡Él cuida de nosotros! Cuando el salmista habla de “Peste destructora”, se refiere al ataque de una plaga. La metáfora tiene un significado especial para el pueblo hebreo, debido a que las plagas de langostas y varias enfermedades endémicas eran comunes en el Medio Oriente.
Veamos la siguiente cita bíblica: “Lo que quedó de la oruga comió el saltón, y lo que quedó del saltón comió el revoltón; y la langosta comió lo que del revoltón había quedado”, Joel 1:4. Oruga…saltón…revoltón…langosta: La langosta es un insecto volador parecido al saltamonte. Puede que estas cuatro designaciones se refieran a diferentes etapas de su desarrollo de larva a insecto adulto, o de lo contrario, constituya una forma poética del profeta para indicar la total devastación de la tierra. Sin embargo, la mejor explicación, es que se trata de cuatro oleadas separadas de langostas, cada una de las cuales se comía lo que la otra había dejado, hasta el completo exterminio de la vegetación o del sembradío.
Finalizando, veamos esto: “He aquí sobre los montes los pies del que trae buenas nuevas, del que anuncia la paz. Celebra, oh Judá, tus fiestas, cumple tus votos; porque nunca más volverá a pasar por ti el malvado; pereció del todo”, Nahum 1:15. En este verso podemos leer la palabra “paz”, que en hebreo es igual a “Shalom” y contiene varios significados:
Plenitud, totalidad, integridad, salud, bienestar, seguridad, solidez, tranquilidad, prosperidad, perfección, descanso, armonía, ausencia de discordia o agitación. Shalom viene de la raíz verbal “shalam”, que significa: “perfecto, pleno o completo”. Shalom es la plenitud que toda la humanidad debe buscar y está solamente en Cristo Jesús.
Como aquel 26 de abril de 1965, cuando fuí, junto a mis compañeros de entonces, atacados con proyectiles desde un avión de guerra, Dios me libró de la muerte en aquel día y hasta ahora cuida de mí. ¡Bendito sea su nombre! Hoy, el cuida también de tí.
Dios te brinda la oportunidad en esta hora de que le conozcas por medio de Jesucristo y te cobijes bajo su sombra Omnipotente, donde te cuidará por siempre.
Que la gracia del Dios Padre, del Hijo y del Espíritu Santo esté en cada vida, ahora y siempre. Dios bendiga su hogar y familia, finanzas, negocios o empresas; pero sobre todas las cosas, que puedan decir que: Estamos bajo la sombra de Dios y cuida de nosotros. ¡Sean bendecidos del Señor! Amados.


