El vestuario del Barça no se rinde. Ni con un 4-0 que parecía sentencia en el Metropolitano. En el club hay una convicción real —más emocional que matemática— de que la remontada es posible el 3 de marzo en el Spotify Camp Nou, y no es solo fe: el staff y los jugadores han encontrado argumentos para creérselo.
El primero es demoledor: desde que Flick llegó en el verano de 2024, el Barcelona ha firmado 12 victorias por cuatro goles o más. Es decir, ya ha vivido partidos que, en el marcador, le servirían para forzar al menos una prórroga. No eran rivales del tamaño del Atlético, cierto, pero ahí quedan los avisos: 7-0 al Valladolid, 5-0 al Young Boys, 6-0 al Valencia o 6-1 al Olympiacos.
El segundo argumento es un refuerzo con nombre y apellidos. Flick podrá recuperar para la vuelta a Pedri, Raphinha y Rashford. El canario cayó lesionado el 21 de enero, el brasileño se ha perdido los últimos tres partidos y el inglés vuelve enseguida. Y si algo necesita el Barça para soñar con cuatro goles es talento fino… y piernas frescas.
Además, en el vestuario circula un plan casi militar: “dos goles en la primera mitad y otros dos en la segunda”. La consigna de Flick, según se desliza desde dentro, pasa por salir con intensidad desde el primer minuto, sin especular, sin esperar. Porque el Barça cree que si el partido entra en ebullición, el Camp Nou puede empujar como un vendaval.
Y ahí llega el cuarto motivo: en casa son casi infalibles. En LaLiga han ganado los 11 partidos como locales, y en el total de la temporada el balance es 14 victorias en 15 encuentros. El Barça se siente gigante en su estadio. Y cuando un equipo se siente gigante, los marcadores imposibles empiezan a parecer solo… improbables.
Por último, está el factor más peligroso: el precedente emocional. Algunos jugadores aún recuerdan el 6-1 al PSG como si hubiese ocurrido ayer. Ese partido se convirtió en una religión para el barcelonismo, un recuerdo que vuelve cada vez que aparece la palabra “remontada”. Y ahora, con 99 goles en 37 partidos, el Barça cree que tiene pólvora suficiente para intentarlo. El problema es que enfrente está Simeone. Y Simeone no regala milagros. @mundiario
