La visita del presidente ucraniano Volodímir Zelenski a Damasco marca la consolidación de un giro estratégico en la política exterior de Kiev. En un momento de máxima presión por la guerra con Rusia y la escalada en Oriente Próximo, Ucrania ha decidido ampliar su presencia en la región mediante acuerdos de defensa, cooperación económica y seguridad con la nueva Siria liderada por Ahmed al Sharaa.
El movimiento no solo busca aliados, sino también posicionar a Ucrania como actor relevante en un tablero geopolítico cada vez más interconectado.
El encuentro en Damasco supone el primer viaje oficial de Zelenski a Siria tras la caída del régimen de Bachar el Assad en 2024. Desde entonces, el nuevo liderazgo sirio ha intentado romper su aislamiento internacional y diversificar sus alianzas, abriendo la puerta a actores como Ucrania.
Para Kiev, la oportunidad es clara: mientras combate la invasión rusa, busca reforzar su red de apoyos fuera del eje occidental tradicional. La gira de Zelenski —que ha incluido Turquía y varios países del Golfo— refleja una estrategia de expansión diplomática orientada a intercambiar capacidades militares, especialmente en el ámbito de los drones y la defensa antiaérea.
“Discutimos en detalle cómo superar las consecuencias de la guerra”, señaló Zelenski tras la reunión, subrayando que la cooperación abarcará desde seguridad hasta desarrollo económico.
¿Qué incluye el acuerdo entre Ucrania y Siria?
El entendimiento entre ambos países se articula en varios niveles. En el plano militar, Ucrania ofrece su experiencia acumulada en la guerra contra Rusia, especialmente en la defensa frente a drones y misiles, una amenaza creciente en Oriente Próximo por la proliferación de tecnología iraní.
En paralelo, el acuerdo contempla cooperación en infraestructuras, energía y reconstrucción, áreas clave para una Siria que emerge de más de una década de conflicto. También se han abordado cuestiones de seguridad alimentaria, con Ucrania posicionándose como proveedor agrícola en una región altamente dependiente de importaciones.
Además, el formato trilateral con Turquía añade una dimensión adicional. El presidente Recep Tayyip Erdoğan aparece como un actor puente entre Kiev y Damasco, facilitando un marco de cooperación más amplio que conecta intereses europeos, asiáticos y de Oriente Próximo.
Sin embargo, uno de los elementos más sensibles de esta nueva relación es la presencia militar de Vladímir Putin en Siria. Moscú mantiene dos bases estratégicas —Tartus y Jmeimim— que le garantizan acceso al Mediterráneo y proyección en África.
Lejos de romper con Rusia, el gobierno de Al Shara ha optado por una política de equilibrio. Aunque busca nuevas alianzas, no ha exigido la retirada de las tropas rusas, consciente de su dependencia histórica en materia militar. Este contexto convierte la entrada de Ucrania en Siria en un movimiento delicado, donde la cooperación no implica necesariamente un alineamiento total.
Para Kiev, sin embargo, la presencia rusa también representa una oportunidad: cualquier acercamiento a Siria tiene un valor estratégico en la competencia indirecta con Moscú.
Kiev busca influencia en la “nueva Damasco”
Más allá del contenido concreto de los acuerdos, la clave está en la intención de Ucrania de ganar peso político en la región. La “nueva Siria” se presenta como un espacio en redefinición, donde múltiples actores compiten por influencia tras la caída de Assad.
Zelenski ha apostado por posicionarse desde el inicio como socio fiable, destacando que Ucrania fue uno de los primeros países en apoyar el nuevo rumbo sirio. Este enfoque busca construir relaciones a largo plazo en un momento en que Damasco necesita inversión, seguridad y legitimidad internacional.
La aproximación de Ucrania a Oriente Próximo no puede entenderse de forma aislada. Forma parte de una estrategia más amplia que incluye acuerdos de defensa con países como Arabia Saudí, Qatar o Emiratos Árabes Unidos, y que responde a varias necesidades simultáneas.
En el plano militar, busca el acceso a sistemas de defensa y la cooperación tecnológica; en el económico, persigue la apertura de nuevos mercados y la consolidación de alianzas energéticas; y, desde una perspectiva geopolítica, pretende contrarrestar la influencia rusa y ampliar su red internacional de aliados
En este contexto, la guerra en Irán actúa como catalizador. La inestabilidad regional aumenta la demanda de soluciones de seguridad, un ámbito en el que Ucrania intenta capitalizar su experiencia reciente. @mundiario

