Harry frente a su legado: su propia ONG le lleva a juicio en Londres

El nombre de príncipe Harry vuelve a situarse en el epicentro de la controversia pública, esta vez por un conflicto que afecta directamente a uno de los proyectos más personales de su trayectoria. La organización Sentebale, que el propio duque ayudó a fundar hace casi dos décadas, ha interpuesto una demanda por difamación ante el Tribunal Superior de Londres, según consta en registros judiciales fechados el pasado 24 de marzo.

El caso adquiere especial relevancia no solo por el perfil del demandado, sino por el vínculo emocional e histórico que une a Harry con la entidad. Fundada en 2006 junto al príncipe Seeiso de Lesoto, la ONG nació como un homenaje a la labor humanitaria de Diana de Gales y con el objetivo de apoyar a jóvenes vulnerables afectados por el VIH en países africanos como Lesoto y Botsuana. Durante años, Sentebale fue uno de los pilares del compromiso social del hijo menor de Carlos III.

Sin embargo, la relación entre el duque y la organización se deterioró progresivamente hasta romperse de forma abrupta. En marzo de 2025, Harry decidió abandonar su papel como patrón tras un enfrentamiento público con la presidenta de la entidad, Sophie Chandauka, quien llegó a acusarle de impulsar una campaña de “acoso e intimidación”. Aquellas declaraciones desencadenaron una investigación formal que, finalmente, no encontró pruebas concluyentes de irregularidades por ninguna de las partes.

Pese a ese cierre aparentemente equilibrado, el conflicto no se ha diluido. La demanda actual sugiere que las tensiones internas han derivado en un enfrentamiento legal de mayor alcance. Junto al príncipe, también ha sido incluido en la causa Mark Dyer, figura cercana al duque y vinculada a la organización como fideicomisario.

Por el momento, los detalles concretos de la acusación permanecen bajo reserva, lo que añade incertidumbre a un caso que ya de por sí resulta delicado. No obstante, el hecho de que una entidad benéfica creada por el propio Harry decida emprender acciones legales contra él marca un precedente poco habitual en el ámbito de la realeza contemporánea.

Este episodio se produce en un contexto personal que, hasta ahora, parecía más estable para el duque de Sussex. Instalado en Estados Unidos junto a Meghan Markle y sus hijos, Archie y Lilibet, Harry había intentado reconstruir su vida lejos del foco institucional británico. Sin embargo, las controversias continúan persiguiéndole, tanto en el ámbito familiar como en el público.

De hecho, en paralelo a este nuevo frente judicial, han trascendido informaciones sobre su deseo de retomar cierto contacto con la familia real británica. Según diversas fuentes, el príncipe vería con buenos ojos una invitación de su padre para pasar una temporada en Sandringham, un gesto que podría interpretarse como un acercamiento tras años de distanciamiento.

Pero la demanda de Sentebale introduce un nuevo elemento de tensión en su ya compleja situación. Más allá de las implicaciones legales, el caso golpea directamente la dimensión simbólica de su legado filantrópico, poniendo en cuestión uno de los proyectos que mejor definían su identidad pública.

A la espera de que se conozcan más detalles del proceso, lo cierto es que el duque de Sussex afronta un escenario incierto, en el que reputación, relaciones personales y trayectoria solidaria vuelven a entrelazarse en un conflicto que trasciende lo meramente judicial. @mundiario