Juanma Moreno arranca la carrera por el 17-M: una mayoría absoluta al filo en Andalucia

La cuenta atrás para las elecciones autonómicas en Andalucía del 17 de mayo ha comenzado con un escenario político relativamente definido pero no exento de tensiones. El presidente de la Junta, Juanma Moreno, ha dado el pistoletazo de salida a la precampaña en Granada con una meta explícita: revalidar la mayoría absoluta y evitar cualquier dependencia parlamentaria.

Frente a ese planteamiento, el PSOE intenta reconfigurar la contienda situando la sanidad pública como eje central del debate.

El choque de estrategias anticipa una campaña donde no solo se dirime la continuidad del actual modelo de gobierno, sino también la posibilidad de alterar los equilibrios que han permitido al Partido Popular gobernar en solitario.

El arranque de la precampaña en Granada ha tenido un fuerte componente simbólico. Moreno ha reivindicado su gestión y ha presentado nuevas propuestas fiscales, en un intento de reforzar su imagen de estabilidad y continuidad. Su mensaje pivota sobre una idea central: evitar escenarios de bloqueo institucional.

En ese contexto, lanzó una advertencia directa al electorado al señalar: “Podemos seguir con una mayoría estable o meternos en los líos”. La referencia no es abstracta. Apunta a experiencias recientes en otras comunidades donde la fragmentación parlamentaria ha dificultado la formación de gobiernos.

El objetivo estratégico del PP es claro: ampliar la distancia tanto con la izquierda como con Vox para no depender de pactos. De hecho, Moreno subrayó los riesgos de ese escenario al afirmar: “Ahí vemos a Extremadura, seis meses bloqueada…”, utilizando el bloqueo institucional como argumento electoral.

El PSOE apuesta por la sanidad como eje de desgaste

Los sondeos sitúan al PP en una posición favorable, con estimaciones que le permitirían repetir la mayoría absoluta lograda en 2022. Este dato no solo refleja una ventaja electoral, sino también una consolidación del perfil político de Moreno, basado en la moderación y la gestión.

El mantenimiento de porcentajes similares a los de anteriores elecciones indica que no hay una movilización extraordinaria, sino una fidelización del electorado. A ello se suma la capacidad del PP de captar votantes tanto desde la derecha como desde sectores más centristas.

Frente a ese escenario, la candidata socialista, María Jesús Montero, ha optado por centrar el foco en la sanidad pública. Su estrategia busca convertir este ámbito en el principal punto de desgaste del Gobierno andaluz.

En ese marco, lanzó una de las críticas más contundentes de la precampaña: “Después de ocho años de las políticas que practica el Partido Popular, nuestra sanidad… se encuentra al borde del colapso”.

El planteamiento socialista no solo pretende erosionar la imagen de gestión del Ejecutivo, sino también movilizar a un electorado sensible a los servicios públicos, en un contexto marcado por debates sobre listas de espera, infraestructuras y atención sanitaria.

El equipo de Moreno ha reaccionado con dureza a esa línea argumental. El propio presidente rechazó las críticas y acusó a la oposición de instrumentalizar el debate sanitario: “La oposición que he tenido ha sido una guerra sucia principalmente con la sanidad pública, con toneladas de bulos…”.

Este intercambio refleja cómo la sanidad se ha convertido en el principal campo de batalla discursivo, desplazando otros temas como la economía o la fiscalidad, tradicionalmente más favorables al PP.

Vox, factor clave pero contenido

Aunque Vox muestra un crecimiento moderado en las encuestas, su papel sigue siendo determinante en términos estratégicos. El PP necesita mantenerlo a distancia suficiente para evitar depender de sus votos.

Moreno ha dejado entrever esa línea roja al advertir: “si te piden la luna, no es razonable…”, en referencia a posibles exigencias de pacto. El mensaje busca reforzar su perfil de autonomía política y evitar la imagen de dependencia.

Al mismo tiempo, el PSOE aspira a que una eventual pérdida de la mayoría absoluta del PP obligue a ese entendimiento, alterando así el marco político de la comunidad.

Más allá del PSOE, el espacio de la izquierda aparece fragmentado entre distintas formaciones, lo que reduce sus posibilidades de competir en bloque frente al PP. Aunque algunas candidaturas muestran ligeros avances, no logran configurar una alternativa sólida.

Esta dispersión refuerza indirectamente la estrategia de Moreno, que basa parte de su ventaja en la incapacidad del bloque opositor para articular una mayoría alternativa. @munduario