La Cartuja fue el escenario de una final inolvidable, un duelo que se estiró hasta los penales y que dejó al Atlético de Madrid sin una de sus grandes oportunidades para coronar la temporada con un título. Allí, en Sevilla, también quedó enterrada la posibilidad de romper una sequía que acompaña al equipo desde 2021.
Con esa puerta cerrada, al Atlético solo le queda el Everest: conquistar la Champions League, el trofeo que jamás ha podido levantar y que ahora aparece como la única vía para evitar que el curso 2025-26 se recuerde como un fracaso rotundo.
Puede sonar duro, pero es la fotografía del momento. Eliminados de la Copa, sin opciones reales en LaLiga —donde marchan cuartos— y con la amenaza de quedarse fuera de la final europea, los colchoneros se asoman a un balance muy pobre, especialmente tras invertir más de 229 millones de euros en fichajes y reunir una de las plantillas más potentes del continente.
Por eso, la semifinal ante el Arsenal se convierte en una final anticipada, un examen de carácter y ambición. El Atlético deberá competir con una determinación absoluta, consciente de que cualquier error puede costarle la última bala de la temporada.
Y si logran superar al conjunto inglés, el desafío será aún mayor: PSG o Bayern Múnich esperan en la cima, dos gigantes que llegan como favoritos indiscutibles. Pero ahí, en ese territorio donde solo sobreviven los valientes, el Atlético podría encontrar la redención que cambie por completo el relato de su año. @mundiario
