Los New York Knicks están de vuelta en las Finales de la NBA. La franquicia neoyorkina puso fin a una sequía de 27 años al barrer 4-0 a los Cleveland Cavaliers en la final del Este. La última vez que llegaron tan lejos fue en 1999, y ahora la ciudad que nunca duerme vuelve a soñar con el anillo.
El Rocket Arena de Cleveland fue testigo de una invasión de aficionados neoyorkinos que viajaron más de 800 kilómetros para ver a su equipo proclamarse campeón del Este. El partido fue un monólogo: parcial de 0-20 en el segundo cuarto y ventaja que llegó a +45 en el último. El marcador final, 93-130, reflejó la superioridad absoluta.
La serie quedó marcada desde el primer duelo, cuando los Cavs desperdiciaron 22 puntos de ventaja en el último cuarto y los Knicks remontaron en la prórroga. Desde entonces, Nueva York se transformó en una máquina imparable, encadenando victorias con autoridad.
Con esta racha, los Knicks suman 11 triunfos consecutivos en playoffs, igualando registros históricos como los Warriors de 2017. La diferencia acumulada en puntos (+262) es inédita en la historia de la liga, tanto en temporada regular como en postemporada.
El Este quedó retratado. Ni los Pistons ni los Celtics, sólidos en la fase regular, pudieron evitar que sus verdugos fueran barridos después por Nueva York. La sensación es que ningún equipo estuvo cerca del nivel de los Knicks en estas eliminatorias.
Brunson, el nuevo héroe de Nueva York
La apuesta por Jalen Brunson ha sido el gran acierto de la franquicia. El base recibió el trofeo Larry Bird al mejor jugador de la final de conferencia de manos de Walt Frazier y Patrick Ewing, dos leyendas de la casa. Con 1,88 metros, aspira a unirse al selecto grupo de bases pequeños que fueron MVP de las Finales.
Brunson llegó en 2022 como pieza importante, pero no como estrella. Su evolución ha sido meteórica, hasta convertirse en el líder indiscutible de un proyecto que gira en torno a él. Con Josh Hart, Mikal Bridges y OG Anunoby como escuderos defensivos, y Karl-Anthony Towns abriendo la pista, el base ha alcanzado su máximo nivel.
Los Cavaliers, en cambio, deberán reflexionar. La llegada de James Harden rompió el dúo joven con Evan Mobley, pero el veterano base mostró sus carencias defensivas. Donovan Mitchell hizo sus números, pero no elevó al equipo. Mobley, con apenas 24 años, parece haber perdido la etiqueta de estrella.
Ahora los Knicks tendrán más de una semana de descanso antes de las Finales, que arrancan el 3 de junio. Su rival saldrá del duelo entre Oklahoma City Thunder y San Antonio Spurs, empatados 2-2 en una serie durísima.
Será la tercera final de los Knicks desde su último título en 1973. En 1994 cayeron ante los Rockets de Olajuwon y en 1999 frente a los Spurs de Duncan y Popovich. Esta vez tampoco parten como favoritos, pero llegan lanzados, convertidos en una auténtica estampida que nadie ha logrado frenar. @mundiario
