El relato complaciente que reduce la temporada de Kylian Mbappé a la conquista de un nuevo Pichichi es tan cómodo como engañoso. El Santiago Bernabéu no fichó al francés para engordar estadísticas, sino para liderar un proyecto campeón. Florentino Pérez no desembolsó millones para coleccionar botas de oro, sino para levantar títulos.
La realidad es incontestable: el Madrid sucumbió en las competiciones clave. Sin Champions, sin Copa y sin Supercopa, el brillo individual de Mbappé se ve eclipsado por el fracaso colectivo. El Bernabéu no pita por celos ni por odio, sino porque siente que el jugador llamado a ser líder se quedó en mero ejecutor de goles rutinarios.
Sí, Mbappé anotó 25 goles en LaLiga y volvió a ser máximo goleador. Pero, ¿de qué sirve ese registro cuando el equipo no conquistó nada? El fútbol no se mide solo en cifras, sino en momentos decisivos. Y en los partidos grandes, el crack mundial desapareció.
El argumento de que “se fichó a un crack que marca goles y tenemos a un crack que marca goles” es reduccionista. El Real Madrid no se conforma con números, sino con trofeos. Cristiano Ronaldo no fue leyenda por sus Pichichis, sino por sus Champions.
Mbappé, en cambio, ha dejado la sensación de ser un jugador brillante en lo individual, pero incapaz de arrastrar al colectivo hacia la gloria. Y eso, en Chamartín, es sinónimo de decepción.
El examen que suspende Mbappé
Aunque algunos insistan en que Mbappé “ha cumplido”, la verdad es que el francés ha defraudado. Porque en el Madrid el éxito no se mide por goles, sino por títulos. Y en ese examen, el crack mundial ha suspendido.
El Bernabéu exige liderazgo, carácter y capacidad de decidir en los momentos grandes. Mbappé, hasta ahora, ha mostrado talento, pero no ha sido el estandarte que arrastre al equipo en las noches de Champions.
La afición esperaba un referente capaz de marcar una era. Lo que ha recibido es un goleador que engorda estadísticas, pero que no ha cambiado el destino del club en las competiciones importantes.
El Madrid necesita más que un Pichichi. Necesita un líder que transforme goles en trofeos, que convierta las cifras en títulos. Ese es el listón que se le exige a Mbappé.
Por eso, aunque el francés haya sumado otro galardón individual, la sensación es amarga. El Bernabéu no celebra números: celebra copas. Y en ese terreno, Mbappé todavía tiene mucho que demostrar. @mundiario
