La encarnizada carrera histórica por dilucidar qué confederación continental se alzará antes con una Copa del Mundo ha vivido un capítulo definitivo en este mes de julio de 2026. El combinado de Egipto ha dado un golpe de autoridad sobre la mesa en la presente cita norteamericana al sellar su clasificación para los octavos de final, eliminando en una agónica tanda de penaltis (4-2) a la Selección de Australia. Con este resultado, los Socceroos se despiden del torneo de la FIFA, dejando de forma oficial a la AFC (Confederación Asiática de Fútbol) sin ningún representante en el cuadro.
El choque de dieciseisavos de final estuvo marcado por la tremenda paridad física y una propuesta de alta tensión sobre el césped. Australia acarició el primero en el minuto 5 con un violento disparo de Volpato que se estrelló en el travesaño, pero la respuesta de los faraones no se hizo esperar. En el minuto 13, tras un rechace de la zaga oceánica, el talentoso mediapunta del Al Ahly, Imam Ashour, conectó un certero testarazo en el corazón del área para firmar el uno a cero provisional.
A partir de la ventaja en el marcador, el encuentro entró en una fase sumamente ruda y áspera, donde las duras entradas y las cartulinas amarillas acapararon el protagonismo de la primera mitad. Tras el paso por los vestuarios, el seleccionador australiano Tony Popovic se vio obligado a mover el banquillo dando entrada a Trewin por el lesionado Jordan Bos, un desajuste defensivo que a punto estuvo de aprovechar Omar Marmoush en un mano a mano que cruzó en exceso ante la portería.
Egipto dominó el esférico con un 58,3% de posesión y completó hasta 723 pases a lo largo de los 120 minutos, pero fue incapaz de anestesiar las acometidas de su rival. El castigo a su falta de contundencia llegó en el tramo final de la segunda mitad a través de una acción a balón parado. Tras una falta lateral colgada al área chica, el defensor egipcio Mohamed Hany peinó de forma infortunada el esférico hacia su propia escuadra, decretando el uno a uno que mandó el partido de forma inevitable a la prórroga.
La sentencia desde el punto fatídico
En las postrimerías de la prórroga, con las fuerzas completamente al límite en este sofocante verano de 2026, ambos entrenadores movieron sus fichas pensando exclusivamente en la definición por penaltis. Popovic introdujo al veterano guardameta Mathew Ryan como el gran especialista para detener los lanzamientos, mientras que el banquillo africano dio entrada a Ahmed Hassan Saber con la misión de asegurar la efectividad en los golpeos.
La tanda de penaltis arrancó con tintes trágicos para los intereses de Oceanía cuando el gigante Harry Souttar marró el primer lanzamiento de la tanda. Saber no falló a su condición de especialista y puso en ventaja a Egipto, una renta que los africanos consolidaron con las ejecuciones perfectas de Jackson Irvine, Rami Rabia y Awer Mabil. El gran momento de la noche lo protagonizó la estrella del Liverpool, Mohamed Salah, quien convirtió su pena máxima ejecutando un sutil disparo a lo Panenka.
La sentencia definitiva llegó tras un remate al travesaño del australiano Herrington. El defensor Ahmed Abdelmaguid asumió la responsabilidad del último tiro y batió con total serenidad a un Mathew Ryan que se marchó del torneo sin poder detener ninguna de las ejecuciones, certificando el cuatro a dos final en el marcador de la tanda de penaltis.
Egipto sigue escribiendo su propia historia en este Mundial de 2026 y ya se enfoca en la ronda de octavos de final con la moral reforzada tras superar un examen de supervivencia extrema.
Por su parte, la escuadra de Australia hace las maletas con el orgullo de haber competido de igual a igual ante una de las potencias africanas, asumiendo con resignación que el balompié asiático tendrá que seguir esperando su oportunidad para reinar en el planeta fútbol. @mundiario
