MARCHANDO HACIA LA LIBERTAD.

EN TU SEMANA.

Mensaje  semanal del pastor  Héctor Contreras.

Iglesia Metodista Libre, Inc La Senda.

PARA:  EL GRAN SANTO DOMINGO . COM 

Éxodo 14:8 y 10-21.
La independencia se distingue de la autonomía, porque ésta, la autonomía, es el régimen descentralizado de un poder. Por más de 430 años, el pueblo de Israel estuvo cautivo en Egipto.

Cumplido este tiempo, Dios dispuso la salida hacia lo que era su propia tierra de origen. Toda independencia conlleva un costo muy alto; económico, social y político, por último, la pérdida de muchas vidas.

De tan solo 70 personas que antes habían llegado a Egipto años anteriores, ahora salen de allí 600,000 hombres sin contar mujeres y niños.

La liberación de los pueblos puede detenerse por varios años, al final, cuando éstos cuentan con hombres y mujeres que los lidere, y dirijan, un día, llegará esta libertad.

La persistencia, confianza y valor para luchar por una causa, son los elementos necesarios para alcanzar esta meta. Lo importante en esta ocasión, era que esta libertad estaba guiada por el mismo Dios, su Dios y Libertador.

En Éxodo 14, los versículos 4 y 8 dicen que Dios endureció el corazón del faraón, declarando el final del 8 que Israel había salido con mano poderosa.

Al final del verso 10, al ver la cercanía del faraón y sus soldados, dice que el pueblo se llenó de miedo y clamaron a Dios.

Según clamaba, al mismo tiempo se quejaba, preguntando: ¿No había sepulcros en Egipto, que nos ha sacado para que muramos en el desierto? Como todo en la vida, la inconformidad nos llega a todos, ya que no es posible poder satisfacer a todo un pueblo, acostumbrado por años, aún estando cautivo, a entender la magnitud de lo que era su propia libertad.

Tres opciones tenía el pueblo a escoger en tal situación, son éstas: 1) Rendirse, 2) Combatir contra sus perseguidores y 3) Confiar en Dios. El agua, delante, el Faraón con sus caballos y jinetes, detrás y el pueblo en el medio.

Sin experiencia de luchas, mucho menos de armas, de combate; sólo existía una de las tres opciones: «Confiar en Dios». Si se rendía, volvería a ser esclavo, con la probabilidad de recibir más cargas en cuanto al trabajo que realizaba, si se decidía a

luchar, esta sería inútil y fácilmente derrotado, porque no tenía experiencia alguna en cuanto a pelear contra un gran ejército.

En medio del temor, de la desesperación, se levantó el líder escogido por Dios para guiar a esa multitud de gente, Moisés proclama: «No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Dios hará con vosotros hoy; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis.

Dios peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos», Éxodo 14:13-14. Cruzar un desierto es una verdadera odisea; en éste encontramos serpientes venenosas, escorpiones y cacatas con las mismas características, vientos fuertes durante el día, que los acompaña un mar de arena infernal, un calor sofocante y agotador; no hay agua, no existe un árbol donde cobijarse de un sol ardiente.

Durante la noche, un frío abrazador, que llega hasta los huesos; en lo humano, es casi imposible. Sólo aferrado a Dios y su poder, es posible alcanzar tal meta. Aunque con mucha dificultad, incluyendo sufrimientos, muerte y dolor; únicamente Dios nos puede conducir a una libertad gloriosa.

Éxodo 13:21 dice: «Y Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles, a fin de que anduvieran de día y de noche».

Nubes durante el día, columna de fuego en la noche; las nubes no sólo para guiar al pueblo, éstas servían también para resguardarse del sol calcinante del desierto.

Columnas de fuego durante la noche, con ésta recibían el calor para combatir el frío y al mismo tiempo, para alejar las alimañas que pudieran aparecer.

Hoy, nuestro Dios va delante de todos nosotros para guiarnos hasta llegar a lo que Él, en su amor, en su misericordia nos ha prometido. ¡Dios es bueno, Dios es fiel!. Continuemos lo siempre hacia adelante, porque con nosotros está el brazo poderoso de nuestro Dios y Señor.

En Exodo14:13-16, en

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