El Deportivo afronta este lunes su primera salida desde que regresó a Primera División y el calendario le ha reservado un escenario con cuentas pendientes. La Rosaleda vuelve a aparecer en el camino de los blanquiazules, apenas diez meses después de una de las derrotas más contundentes de la temporada del ascenso. El equipo de Antonio Hidalgo llega además después del 1-1 ante el Elche y todavía busca su primera victoria del nuevo curso.
La herida del último 3-0
La última visita todavía está relativamente reciente. El Deportivo llegó a Málaga como líder de Segunda División y salió derrotado por 3-0, con un doblete de Chupe y otro tanto de Rafa Rodríguez. El resultado castigó con dureza a un conjunto coruñés que tuvo más posesión, realizó nueve saques de esquina y generó también ocasiones, pero que fue incapaz de responder a la eficacia malaguista.
Aquella derrota terminó siendo una de las únicas cuatro que sufrió el Dépor lejos de Riazor durante toda la temporada. Precisamente ahí aparece la gran contradicción: el conjunto de Hidalgo fue el mejor visitante de Segunda, sumó 39 puntos y consiguió 11 victorias fuera de casa, pero uno de los campos capaces de frenar completamente su marcha fue La Rosaleda.
Tampoco era un escenario desconocido. Unos meses antes, en enero de 2025, Málaga y Deportivo habían empatado 1-1 en ese mismo estadio. Para encontrar la última victoria coruñesa en La Rosaleda hay que retroceder hasta junio de 2019, cuando un gol de Álex Bergantiños dio al Dépor el triunfo por 0-1 en la vuelta de las semifinales del playoff de ascenso a Primera. Han pasado más de siete años desde aquella noche.
El Deportivo, en cualquier caso, llega esta vez respaldado por sus números recientes como visitante. No pierde lejos de Riazor desde el pasado 15 de febrero, cuando cayó 2-0 ante el Castellón. Desde entonces enlaza siete desplazamientos ligueros consecutivos sin derrota, una dinámica que fue fundamental para terminar conquistando el ascenso.
La cuenta particular de Antonio Hidalgo
Pero La Rosaleda no solamente se le resiste al Deportivo. También existe una cuenta pendiente particular para Antonio Hidalgo. El actual entrenador blanquiazul ha visitado tres veces el estadio malagueño desde los banquillos y las tres terminaron con derrota: 2-0 al frente del Sabadell en 2021, 1-0 con el Huesca en 2024 y el mencionado 3-0 con el Deportivo la pasada temporada.
La estadística resulta todavía más llamativa por la relación del técnico con Málaga. Hidalgo defendió la camiseta blanquiazul durante tres temporadas y fue uno de los protagonistas del ascenso a Primera de 2008, hasta convertirse en un futbolista especialmente recordado por el malaguismo. La Rosaleda fue uno de los lugares más importantes de su carrera como jugador, pero todavía no le ha concedido una alegría como entrenador visitante.
Y el reto no será pequeño. El Málaga solamente perdió dos encuentros en casa durante toda la pasada temporada y este lunes recuperará un partido de Primera ante su público ocho años después. El equipo de Juanfran Funes cayó 2-0 frente al Atlético de Madrid en el estreno, pero conserva buena parte del bloque que consiguió el ascenso y ha convertido nuevamente La Rosaleda en una de sus principales fortalezas.
El encuentro servirá así para comprobar si el Deportivo puede trasladar a Primera una de las virtudes que mejor explicó su ascenso: su capacidad para competir lejos de Riazor. Hidalgo ya ha avisado de que su equipo irá “con todo” a Málaga. Ganar supondría estrenar el casillero de victorias en Primera, prolongar una racha como visitante que dura desde febrero y, de paso, saldar una doble deuda. La del Dépor con La Rosaleda y la de su entrenador con un estadio que conoce perfectamente, pero que todavía se le resiste desde el banquillo. @mundiario
