Nigel Farage, contra las cuerdas: cercado por el origen del dinero de Reform UK

La conferencia anual de Reform UK debía ser el escenario elegido por Nigel Farage para consolidar la transformación de su partido en una alternativa de Gobierno. El dirigente británico llegó a Birmingham con la promesa de explicar qué haría durante los primeros cien días en Downing Street. Pero una nueva polémica sobre la financiación de su formación ha vuelto a cambiar el guion.

Una investigación encubierta, difundida por Channel 4, ha situado bajo sospecha a dos de los colaboradores más próximos de Farage, Dan Jukes y James Orr, por conversaciones relacionadas con la captación de fondos de un supuesto donante estadounidense. Ambos han sido apartados mientras el partido investiga internamente lo ocurrido. La Policía Metropolitana está evaluando además las pruebas remitidas tras las denuncias de un posible incumplimiento de la legislación electoral.

El episodio llega después de meses en los que las finanzas de Farage y de Reform UK ya estaban sometidas a un escrutinio creciente. Y esa acumulación es precisamente lo que amenaza con convertir una sucesión de controversias en un problema político que podría lastrar la carrera política el líder de la formación de derecha populista.

La investigación fue realizada por Verbatim, un grupo de periodistas de investigación vinculado al Centre for Climate Reporting, y emitida por Channel 4 en vísperas del discurso de Farage.

Los periodistas se hicieron pasar por posibles donantes, incluido un empresario estadounidense que no podía realizar legalmente una aportación a Reform. Según las imágenes difundidas, Jukes y Orr hablaron sobre mecanismos para canalizar dinero extranjero a través de un intermediario británico. También aparece Farage en una reunión con los falsos donantes después de que se le explicara la operación.

 

Farage intenta aislar a sus colaboradores

Uno de los episodios centrales afecta a unos 30.000 libras destinados a financiar encuestas que favorecieron la estrategia política de Reform. Según la investigación, el dinero procedía de una empresa estadounidense y el gasto no fue comunicado a la Comisión Electoral como una contribución en especie. Las organizaciones profesionales British Polling Council y Market Research Society han abierto además investigaciones sobre la empresa demoscópica JL Partners por cuestiones relacionadas con la transparencia de esos sondeos.

La investigación también recoge conversaciones sobre una eventual aportación de 500.000 libras procedente del supuesto empresario estadounidense y canalizada mediante un ciudadano británico. La legislación electoral del Reino Unido restringe las donaciones de origen extranjero a los partidos políticos. Reform sostiene que no aceptó dinero ilegal y ha presentado la operación como una trampa. Farage, por su parte, ha negado haber cometido ninguna infracción y ha descrito la investigación como un ejercicio de “entrapment”, mientras intenta separar su responsabilidad de las actuaciones de sus asesores.

 

La estrategia del líder de Reform pasa ahora por presentar a Jukes y Orr como responsables de actuaciones que no contaban con autorización de la dirección. Jukes es uno de los colaboradores históricos de Farage y ha trabajado junto a él durante más de una década. Orr, responsable de política de Reform y profesor asociado de Cambridge, llevaba trabajando directamente para el partido desde febrero. La Universidad de Cambridge ha confirmado que está examinando las informaciones relativas a Orr.

Farage ha reconocido que ambos cometieron un “error humano”, pero sostiene que no estaban autorizados a organizar una operación de ese tipo. El problema político para el dirigente británico es que las imágenes difundidas no se limitan a conversaciones entre empleados del partido, sino que también muestran encuentros con él y discusiones sobre la posible estructura de las aportaciones. La Policía Metropolitana está analizando las pruebas para determinar si procede abrir una investigación formal. De momento, las personas señaladas niegan haber cometido irregularidades y no existe una conclusión judicial que establezca que se haya infringido la ley.

El problema trasciende del último escándalo

La nueva polémica resulta especialmente incómoda porque llega después de otras controversias relacionadas con el dinero que rodea a Farage. El líder de Reform está sometido a una investigación parlamentaria por un regalo de cinco millones de libras recibido de Christopher Harborne, empresario británico del sector de las criptomonedas residente en Tailandia. Farage ha negado haber infringido las normas y el asunto sigue bajo examen.

De hecho, la investigación abierta por este asunto en la Cámara de los Comunes llevó al líder ultra a renunciar a su escaño, para después presentarse a las elecciones especiales por la circunscripción de Clacton, que fue boicoteada por los principales partidos, con la intención de diluir el escándalo a través de una rotunda victoria electoral en su feudo.

Reform, mientras tanto, continúa recibiendo importantes cantidades de dinero. Entre abril y junio de 2026 recaudó 5,3 millones de libras, de los que cuatro millones procedieron de Ben Delo, empresario de criptomonedas. Esa dependencia de grandes donantes ha aumentado la atención sobre la procedencia y las condiciones de las aportaciones a la formación.

La crisis ha terminado incluso condicionando el mensaje internacional que Farage quería proyectar en Birmingham. El líder de Reform compartió escenario con Jordan Bardella, presidente de Reagrupación Nacional (RN), para anunciar un memorando de entendimiento destinado a endurecer la política migratoria y combatir las llegadas de pequeñas embarcaciones a través del Canal de la Mancha. Pero las preguntas sobre dinero volvieron una y otra vez.

Farage ha intentado recuperar el discurso político con una promesa de ruptura institucional desde el primer día de un eventual Gobierno de Reform, incluida su intención de enfrentarse a jueces, funcionarios y organismos públicos que, según sostiene, obstaculicen su programa. @mundiario