LG rechaza las acusaciones de grabación continua en sus smart TV y sitúa la privacidad como eje de su respuesta corporativa. La compañía surcoreana salió al paso del informe de Gamers Nexus que aseguraba que sus televisores captan audio incluso en reposo.
Claves de la operación
- LG niega la captura continua de conversaciones en el hogar. El procesamiento de voz solo se activa con una palabra clave o pulsando el botón del mando a distancia.
- El informe cita riesgos de exposición a vulnerabilidades de seguridad. Los investigadores apuntaron a la recogida de direcciones IP geolocalización y nombres de redes WiFi cercanas.
- Las funciones de reconocimiento de contenido están desactivadas por defecto. El reconocimiento de voz y la publicidad basada en intereses son opcionales y requieren el consentimiento del usuario.
El origen de la polémica: un vídeo de 135 minutos
La firma publicó un comunicado extenso en su web oficial varios días después de que el canal especializado difundiera un vídeo de dos horas y cuarto con graves acusaciones contra su tecnología de reconocimiento de voz. En él, LG asegura que sus televisores no graban ni transmiten de forma continua las conversaciones de los usuarios.
El informe de Gamers Nexus, elaborado junto al canal Level1 Techs e investigadores independientes de ciberseguridad, aseguraba que los televisores LG pueden captar grabaciones de audio incluso cuando están en reposo o desconectados de la red. El vídeo señalaba también la recogida de datos sensibles como direcciones IP, ubicaciones geográficas o nombres de redes WiFi cercanas.
La acusación situaba a LG ante un problema de confianza con sus clientes europeos, especialmente en un contexto donde la normativa de protección de datos exige un consentimiento explícito para cualquier tratamiento de información personal. LG respondió primero con declaraciones a medios y después con un comunicado completo en su página corporativa.
En ese texto, la empresa asegura que el procesamiento de voz a texto solo comienza si un usuario activa una interacción vocal mediante una palabra de activación compatible o pulsando el botón de voz del mando. La compañía niega que los televisores escuchen, graben o almacenen conversaciones de forma continua. También aclara que los datos de voz no se guardan para subirlos después cuando el televisor se reconecta a internet.
La respuesta de LG incluye un matiz relevante. El reconocimiento automático de contenido, el reconocimiento de voz y la publicidad basada en intereses son funciones opcionales que vienen desactivadas de fábrica. Solo se activan si el usuario decide lo contrario durante el proceso de configuración inicial del televisor.
El desmentido de la compañía coreana es contundente, pero el daño reputacional ya estaba hecho cuando la respuesta llegó al mercado. La privacidad cotiza en bolsa.
LG reconoce que ningún producto conectado es completamente inmune a las vulnerabilidades de seguridad, pero niega que sus televisores conviertan el salón en un sistema de vigilancia.
Los mercados europeos, y el español en particular, reaccionan cada vez más rápido ante la sospecha de vigilancia doméstica. El salón ya no es un espacio privado sin reglas.
La batalla por la confianza en el salón
El episodio pone sobre la mesa una cuestión que trasciende a LG: ¿hasta qué punto confían los compradores europeos en los televisores conectados? La General Data Protection Regulation (GDPR) exige a los fabricantes que expliquen con claridad qué datos recogen, con qué finalidad y durante cuánto tiempo los conservan. Si las acusaciones hubieran sido ciertas, la empresa se enfrentaría a un problema regulatorio de primer orden.
En el mercado español, LG compite directamente con Samsung TCL y Xiaomi en el segmento de televisores inteligentes. Cualquier sombra sobre la privacidad de sus dispositivos tiene un impacto directo en las decisiones de compra de los hogares donde el televisor sigue siendo el principal portal de acceso a contenidos digitales.
La privacidad como argumento de venta: una estrategia de doble filo
LG lleva décadas presente en España. La compañía surcoreana aterrizó en el país a principios de los años 2000 y desde entonces ha consolidado una posición relevante en electrodomésticos y televisores. Su rival tradicional en los lineales españoles ha sido Samsung, con la que comparte estrategia de pantalla avanzada y apuesta por el ecosistema de hogar conectado.
Desde esta redacción observamos que la comunicación de LG tiene un punto de debilidad. Al negar las acusaciones y, a la vez, admitir que ningún producto es completamente inmune a las vulnerabilidades, la compañía deja un espacio de ambigüedad. Un consumidor técnicamente formado puede leer entre líneas que, si no hay grabación continua, sí hay una recogida puntual de datos cuando el usuario interactúa con el asistente. La frontera entre grabar y procesar temporalmente depende de la interpretación de cada regulador.
El desenlace de este episodio no está cerrado. Los investigadores de Gamers Nexus mantienen sus conclusiones y han pedido a LG detalles adicionales sobre el tratamiento de datos de red. Queda por ver, además, si Samsung o TCL aprovechan la controversia para reforzar sus propios argumentos de privacidad en las campañas del último trimestre del año.
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