Alex Saab se declara culpable en EE UU: el giro que vuelve a poner el foco sobre Maduro

La historia judicial de Alex Saab suma un giro decisivo. El empresario, señalado durante años por las autoridades estadounidenses como uno de los hombres de confianza del entorno de Nicolás Maduro, reconoció ante un tribunal federal de Miami su responsabilidad en una conspiración para blanquear fondos.

El caso está relacionado con el programa CLAP, creado por el Gobierno venezolano para distribuir alimentos subsidiados entre la población. Según la Fiscalía estadounidense, Saab y sus colaboradores aprovecharon contratos vinculados al sistema para obtener beneficios ilícitos mediante sobornos a funcionarios venezolanos.

La acusación sostiene que parte del dinero fue canalizado mediante sociedades interpuestas, documentación falsa y operaciones financieras internacionales. Los fondos habrían terminado circulando por el sistema bancario estadounidense, una circunstancia que permitió a Washington intervenir judicialmente.

El cargo por el que se ha declarado culpable contempla una pena máxima de 20 años de prisión, aunque la condena definitiva dependerá de los términos que establezca el tribunal.

La liberación que no cerró su batalla judicial

La declaración de culpabilidad adquiere especial relevancia por el recorrido previo de Saab ante la Justicia estadounidense.

Fue detenido en Cabo Verde en 2020, cuando viajaba hacia Irán, y permaneció más de un año inmerso en una batalla legal contra su extradición. Finalmente fue trasladado a Estados Unidos en octubre de 2021.

En aquel momento afrontaba otra investigación por presuntas operaciones de blanqueo relacionadas con contratos públicos venezolanos. La acusación sostenía que Saab y el empresario Álvaro Pulido habían utilizado estructuras empresariales para obtener contratos y sacar dinero de Venezuela.

Sin embargo, el proceso no llegó al juicio. En diciembre de 2023, Saab recuperó la libertad dentro de un acuerdo entre los Gobiernos de Joe Biden y Nicolás Maduro. Caracas liberó entonces a ciudadanos estadounidenses y presos políticos venezolanos a cambio de la salida de Saab.

Su regreso a Venezuela fue presentado por Maduro como una victoria política. Aquella decisión, sin embargo, no eliminó las investigaciones estadounidenses sobre otras operaciones presuntamente vinculadas al empresario.

Un caso que vuelve a tener consecuencias políticas

La nueva causa se refiere, según la Fiscalía, a hechos diferentes de aquellos que motivaron su anterior procesamiento. Esa distinción resulta fundamental: la liberación de Saab dentro del intercambio de 2023 no impidió que las autoridades estadounidenses investigaran posteriormente otros movimientos financieros.

El caso también adquiere una dimensión política mayor por el contexto venezolano. La figura de Saab ha estado estrechamente ligada a la estructura económica del chavismo y, durante años, su nombre apareció asociado a operaciones comerciales consideradas estratégicas para el Gobierno de Maduro.

Ahora, su declaración de culpabilidad puede aportar nuevos elementos sobre el funcionamiento de esas redes financieras y sobre el recorrido internacional del dinero procedente de contratos públicos venezolanos.

Más allá de la posible condena, el proceso vuelve a colocar bajo el foco la relación entre negocios, poder político y mecanismos de financiación dentro del aparato chavista. Para Estados Unidos, además, supone la oportunidad de avanzar en un expediente que quedó interrumpido tras el polémico intercambio de prisioneros de 2023. @mundiario