Guerra en el Supremo de Brasil: ¿por qué el juez De Moraes sería investigado antes de las elecciones?

El Supremo Tribunal Federal de Brasil (STF) cerró este martes una de las sesiones más delicadas de los últimos años sin responder a la pregunta que había concentrado toda la expectación: si existen elementos suficientes para abrir una investigación contra el magistrado Alexandre de Moraes por sus presuntos vínculos con el caso Banco Master.

La sesión extraordinaria, retransmitida en directo, se prolongó durante más de seis horas y terminó aplazada después de que el juez Flávio Dino solicitara examinar con más detenimiento el sumario. El plazo para la revisión puede alcanzar los 90 días. El alto tribunal ni siquiera llegó a abordar el fondo de las acusaciones contra Moraes.

El procedimiento, además, no pretende determinar si Moraes es culpable de un delito. Lo que está sobre la mesa es si el informe policial y los elementos reunidos hasta ahora contienen indicios que justifiquen abrir una investigación formal contra el magistrado. Esa distinción resulta especialmente relevante en un caso que ha adquirido una dimensión política extraordinaria a menos de 20 días de la primera vuelta de las elecciones presidenciales entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, y el candidato de la derecha Flávio Bolsonaro, hijo del exmandatario condenado por golpismo Jair Bolsonaro.

La sesión ha expuesto en directo una crudeza poco habitual en las diferencias entre los magistrados. Uno de los principales enfrentamientos se produjo entre Moraes y André Mendonça, que se han situado en posiciones enfrentadas sobre la investigación. Moraes acusó a Mendonça de haber promovido contra él actuaciones que consideraba “ilegales e inconstitucionales”. El magistrado respondió calificando de falsa esa acusación. El intercambio convirtió una discusión procesal en una disputa personal ante las cámaras, mientras otros magistrados trataban de encauzar el debate.

La división también se reflejó en la cuestión de si los expedientes relacionados con Moraes y Mendonça debían analizarse conjuntamente. El recuento provisional llegó a situarse en cuatro votos frente a tres a favor de mantener separados ambos asuntos, pero la solicitud de vista de Dino impidió cerrar la cuestión. La presidenta del Tribunal Superior Electoral, Cármen Lúcia, expresó durante la sesión su preocupación por el deterioro del clima interno. La disputa se desarrolla, además, cuando el propio STF atraviesa una etapa de especial tensión institucional porque el presidente de la Corte, Edson Fachin, había intervenido días antes para resolver otros enfrentamientos entre magistrados.

 

El caso Banco Master llega al corazón del poder

El trasfondo es la investigación sobre el Banco Master y su antiguo propietario, Daniel Vorcaro, actualmente encarcelado. Las pesquisas policiales han reconstruido una extensa red de contactos entre el banquero que presuntamente ejecutó el mayor fraude financiero de la historia del país y figuras de prácticamente todos ámbitos del poder brasileño.

Entre los elementos que afectan a Moraes figuran un centenar de mensajes atribuidos a Vorcaro y las sospechas sobre la relación entre ambos. El magistrado ha rechazado las acusaciones y sostiene que está siendo objeto de “una venganza por parte de los aliados de quienes intentaron acabar con la democracia y el Estado de derecho y fueron condenados por el Tribunal Supremo Federal”, en alusión al bolsonarismo.

El magistrado, quien fue ministro de Justicia y bestia negra de la oposición por su sintonía con Lula, niega haber asesorado al banquero o haber intervenido para favorecer sus intereses. La controversia se ha visto alimentada además por un contrato de 24 millones de dólares entre Banco Master y una el bufete de la esposa de De Moraes, por concepto de una “asesoría estratégica”.

El escándalo no se limita al juez. La documentación relacionada con Banco Master también ha salpicado a decenas de las personas más poderosas de Brasil, y ha entrado de lleno en la campaña después de que el STF revelara que el senador Flávio Bolsonaro está siendo investigado por presuntos delitos de corrupción y blanqueo de capitales, por presuntamente haber recibido financiación para una película biográfica de su padre. Bolsonaro niega las acusaciones.

 

Moraes se presenta como víctima

Durante la sesión, Moraes rechazó las sospechas y sostuvo que las acusaciones forman parte de una ofensiva política de sectores vinculados al bolsonarismo. El magistrado ha tenido un papel central en numerosas investigaciones contra Jair Bolsonaro y sus aliados, especialmente en las causas relacionadas con el intento de impedir la transferencia de poder tras las elecciones de 2022. Esa trayectoria explica también que su figura se haya convertido en uno de los principales focos de confrontación entre el campo político del expresidente y el Supremo.

Moraes sostiene que las acusaciones contra él responden a una “venganza” de quienes fueron investigados y condenados por la Corte. Sus detractores, por el contrario, cuestionan su actuación y reclaman que las sospechas sean investigadas. Por ahora, ninguna de esas acusaciones contra el magistrado ha sido judicialmente establecida como un hecho delictivo.

 

El aplazamiento llega a menos de tres semanas de las elecciones presidenciales brasileñas del 4 de octubre. La proximidad de los comicios añade una dimensión política a una crisis que afecta directamente a la institución encargada de interpretar la Constitución y que también desempeña un papel relevante en la protección del sistema democrático.

La carrera presidencial se presenta especialmente disputada. Las encuestas recientes muestran diferencias reducidas entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro en distintos escenarios de segunda vuelta, aunque los resultados varían según el instituto y la fecha del trabajo de campo. @mundiario