Roberto Fernández, el tanque andaluz que se abre hueco con el Espanyol y España

España se alista para lucir con orgullo el nuevo bordado sobre el pecho. Los cuatro compromisos de la Nations League no solo marcarán el retorno a la competición oficial, sino el estreno sobre el césped de la segunda estrella dorada conquistada durante el pasado verano. Fiel a su pulso templado, Luis de la Fuente ha desvelado una nómina diseñada para defender la corona con la misma templanza con la que se alcanzó la gloria.

Lejos de revoluciones de escaparate, la hoja de ruta del seleccionador riojano insiste en la devoción por el bloque y la memoria del éxito. Sin embargo, en un vestuario blindado por la complicidad de los campeones, el rendimiento inmediato siempre encuentra una rendija por donde colarse cuando la puerta se derriba a base de puro instinto goleador.

Esa rendija lleva el nombre propio de Roberto Fernández. A sus 24 años, el ariete de Puente Genil se ha destapado como la gran revelación del campeonato doméstico: un tanque andaluz que lidera el frente de ataque del Espanyol y que ha irrumpido a dentelladas en la carrera por el Pichichi, avalado por una tarjeta de presentación impecable de seis dianas en apenas seis jornadas.

Su voracidad en el área no solo ha encendido las alarmas de los grandes del continente —con la mirada atenta del FC Barcelona siguiéndole la pista muy de cerca—, sino que ha hecho imposible que la Ciudad del Fútbol mirara hacia otro lado. El llamado premia el descaro de un delantero en estado de gracia que llega en el punto exacto de ebullición competitiva.

La fiesta de Roberto escribe, por ley natural del fútbol, la cruz para Borja Iglesias. El ariete gallego cede su taquilla y se cae de una lista tras haber sido un fijo inamovible para De la Fuente, cerrando un ciclo de lealtad ininterrumpida que se extendía desde su recordada vuelta al combinado nacional tras el seísmo institucional provocado por el caso Rubiales y Jenni Hermoso.

Meritocracia por encima de todo

Al igual que ocurre con Dean Huijsen, que vuelve después de caerse de la lista para el Mundial 2026, el llamao que hace Luis de la Fuente a Roberto es por una cuestión de méritos. El atacante del Espanyol se ha eregido como uno de los grandes protagonistas de este inicio de temporada. 

Y no, no es solo una cuestión de goles, sino en general de la ascendencia del atacante en los planes de Manolo González, su gran valedor en su etapa en la capital catalana. El entrenador Perico le ha convertido no solo en el máximo referente ofensivo del equipo, sino que además en la pieza clave de su sistema de juego junto a otros grandes referentes como Javi Hernández y el experimentado Leandro Cabrera. 

Le ganó la partida a Camello y Espí

La presencia de Roberto en la convocatoria representa su victoria particular sobre otros dos delanteros que atraviesan un momento dulce. Asumida de antemano la baja de Borja Iglesias, la incógnita radicaba en quién se adueñaría de esa vacante.

Por un lado asomaba Sergio Camello, autor de un arranque de curso imponente que lo ha consolidado como la gran amenaza del Rayo Vallecano. El madrileño calca las cifras goleadoras del ariete perico y, aunque Luis de la Fuente se decantó esta vez por Roberto, el nivel exhibido a sus 25 años invita a pensar que su estreno con La Roja llegará más temprano que tarde.

Idéntica lectura merece Carlos Espí. El punta del Real Madrid, que ha sacado petróleo de cada oportunidad concedida por José Mourinho, asoma como otra de las bazas a seguir muy de cerca para la vanguardia nacional. Su instinto rematador y su oportunismo en el área cotizan al alza; virtudes que, con apenas 21 años y un margen de progresión formidable, tarde o temprano tendrán cabida. @mundiario