Bajo la sombra de Irán: las incógnitas tras la liberación de los sospechosos de atentado a una base

La investigación sobre el presunto intento de atentado contra la base aérea de RAF Fairford entra en una segunda fase después de que la Policía Antiterrorista británica haya liberado bajo fianza a los cinco hombres detenidos el domingo en sus inmediaciones. La decisión no equivale a una exoneración ni significa que las autoridades hayan descartado la hipótesis terrorista: los cinco permanecen bajo investigación y están sujetos a “medidas cautelares estrictas” sobre sus movimientos y contactos.

Ese matiz es fundamental para entender lo ocurrido. Los sospechosos fueron arrestados inicialmente por presuntos delitos contemplados en la Ley de Explosivos y posteriormente por la preparación de un acto terrorista. Ahora, después de los interrogatorios y de las primeras inspecciones de los vehículos encontrados cerca de la base, los investigadores han decidido continuar las pesquisas sin mantenerlos detenidos. El jefe de la Policía Antiterrorista, Laurence Taylor, ha insistido en que la investigación “no ha terminado” y que existen “múltiples líneas de investigación” abiertas.

El incidente comenzó durante la madrugada del domingo, cuando la Policía de Gloucestershire recibió un aviso sobre tres vehículos que circulaban en dirección a RAF Fairford. Una residente de la zona alertó a los servicios de emergencia después de observar a varios hombres encapuchados y comportamientos que consideró sospechosos.

La intervención desencadenó un amplio dispositivo policial. Los cinco hombres fueron detenidos en Whelford, cerca de la instalación militar, y las tres furgonetas quedaron sometidas a una inspección por especialistas en explosivos. La operación obligó a establecer un perímetro de seguridad de aproximadamente 400 metros y a evacuar a unas 85 viviendas de la localidad mientras los artificieros examinaban los vehículos y el material localizado en ellos.

Las imágenes difundidas mostraron a los detenidos sin camisa y esposados durante la intervención policial. Esa medida puede responder a protocolos de seguridad destinados a descartar la presencia de explosivos ocultos o chalecos, aunque por sí sola no demuestra qué pretendían hacer los arrestados.

Uno de los elementos que más atención ha recibido son las furgonetas. Al menos una llevaba un logotipo que aparentemente correspondía a una empresa energética, aunque la compañía con un nombre similar consultada por medios británicos negó cualquier relación con los vehículos. La identificación y procedencia de las furgonetas forman parte, por tanto, de las cuestiones que los investigadores deben aclarar.

¿Por qué aparece Irán en la investigación?

La hipótesis iraní tiene un elemento objetivo que explica por qué está siendo examinada: RAF Fairford es utilizada por Estados Unidos y ha adquirido especial relevancia durante el conflicto con Irán.

El Gobierno británico autorizó en marzo el uso de RAF Fairford y otras instalaciones británicas por parte de Estados Unidos para operaciones que Londres calificó de defensivas contra capacidades iraníes. El Gobierno británico ha insistido en que su propia participación militar está orientada a la defensa de sus ciudadanos, aliados e intereses, mientras que Washington ha utilizado la base para operaciones relacionadas con el conflicto.

Ese contexto convierte a Fairford en una instalación especialmente sensible. En julio, la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán ya había mencionado públicamente la utilización de la base y había advertido de que cualquier instalación utilizada para acciones contra territorio iraní podía convertirse en un objetivo.

Sin embargo, una advertencia previa no demuestra que Teherán esté detrás del episodio de este domingo. Esa distinción es precisamente la que obliga a mantener abierta la investigación. La Policía Antiterrorista británica ha señalado que estudia si los implicados actuaban por cuenta propia, si tenían alguna conexión con organizaciones terroristas o si podían estar actuando, consciente o inconscientemente, en nombre de un Estado extranjero. De momento, no se ha hecho pública ninguna prueba que permita atribuir el supuesto plan al Gobierno iraní.

La embajada iraní en Londres ha rechazado categóricamente cualquier vínculo con los cinco detenidos y ha denunciado como “especulaciones malintencionadas y sin fundamentos” las informaciones que relacionan a Teherán con el incidente. La posición iraní introduce otro elemento en una investigación especialmente delicada. La República Islámica sostiene que las acusaciones forman parte de una narrativa que alimenta la “iranofobia” en Reino Unido y recuerda el contexto de los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán.

Desde la perspectiva británica, sin embargo, la posibilidad de una operación vinculada a un Estado extranjero no aparece de la nada. Londres lleva meses alertando de amenazas relacionadas con Irán y ha incrementado la atención sobre posibles operaciones clandestinas en territorio británico. La investigación de Fairford tendrá que determinar si existe alguna conexión real entre esos antecedentes y los cinco hombres detenidos o si la coincidencia con la situación geopolítica actual ha magnificado una operación de naturaleza diferente.

La liberación bajo fianza cambia la fase de la investigación

La puesta en libertad bajo fianza de los sospechosos vinculados al presunto complot contra la base aérea de RAF Fairford es el elemento que más puede inducir a confusión. El hecho de que hayan salido de custodia policial no significa que los investigadores descarten la existencia de un delito. Significa que, tras los primeros interrogatorios y el examen de las tres furgonetas interceptadas, la jefatura antiterrorista considera viable continuar con las diligencias sin mantenerlos en prisión preventiva.

Los cinco implicados son ciudadanos británicos residentes en distritos de Londres (tres de 24 años, uno de 25 y otro de 23). A pesar de su liberación temporal, permanecen sujetos a estrictas medidas cautelares que restringen sus movimientos y contactos. El comisionado adjunto de la Policía Antiterrorista, Laurence Taylor, subrayó expresamente que los hombres «siguen estando bajo investigación absoluta» mientras se evalúa una posible implicación de agentes o intermediarios vinculados a un Estado extranjero.

La siguiente fase será esencial para reconstruir qué ocurrió realmente. Los investigadores tendrán que analizar el contenido de las furgonetas, determinar la naturaleza y viabilidad del supuesto material explosivo, estudiar comunicaciones y movimientos previos y establecer si existía un objetivo concreto relacionado con la base.

También será necesario aclarar si los tres vehículos estaban efectivamente vinculados a los sospechosos y qué relación tenían los cinco hombres entre sí.

El caso ha adquirido además una dimensión política después de que Donald Trump afirmara que Estados Unidos y Reino Unido llevaban tiempo siguiendo a los detenidos y que pretendían causar “serio daño” a instalaciones estadounidenses. Sin embargo, esa afirmación debe diferenciarse de la información proporcionada públicamente por la Policía británica. La investigación oficial ha explicado que la intervención comenzó después de que una ciudadana alertara de la presencia de vehículos sospechosos. La Policía ha pedido expresamente que se le permita trabajar sin interferencias ni especulaciones sobre el móvil.

La aparente contradicción entre la alerta ciudadana de una agricultora local y las declaraciones del presidente Trump ha abierto un debate sobre la gestión de la inteligencia del caso. De hecho, el secretario británico de Defensa, Wes Streeting, matizó el peso de la alerta pública al describir el testimonio de la testigo como una «visión parcial» de una operación de seguridad mucho más amplia. La ambigüedad aumenta tras la sorpresiva liberación bajo fianza de los cinco londinenses, un movimiento que Donald Trump criticó abiertamente desde el Despacho Oval al asegurar que las autoridades norteamericanas «lo sabían todo sobre ellos».

La Policía Antiterrorista del Reino Unido mantiene abiertas varias líneas de investigación en torno al complot, advirtiendo que amenazas de este tipo pueden presentar inicialmente la apariencia de delincuencia común antes de revelar una dimensión terrorista formal o una conexión exterior patrocinada por otro Estado. Esta premisa técnica desplaza el foco operativo: una vez neutralizado el riesgo inmediato y tras la puesta en libertad bajo fianza de los cinco sospechosos londinenses, el caso entra en una fase de inteligencia destinada a reconstruir la red de apoyo logístico y determinar la autoría intelectual. @mundiario