El camino hacia la gloria nunca está exento de curvas pronunciadas ni de momentos de máxima zozobra sobre la pista. Carlos Alcaraz inició este jueves con paso firme pero sufrido la defensa de su cetro en el Open de Tokio, escenario donde persigue un hito reservado únicamente a los mitos más grandes de la raqueta: emular al estadounidense Pete Sampras, el último tenista capaz de revalidar la corona en la capital japonesa hace más de tres décadas, en las ediciones de 1993 y 1994. El murciano doblegó al emergente Alex Michelsen por 7-6(1), 4-6 y 6-1 tras una extenuante batalla de dos horas y 31 minutos.
La victoria permite al fenómeno de El Palmar buscar la defensa de un título por sexta ocasión a lo largo de su meteórica carrera, tras haberlo conseguido con anterioridad en Barcelona, el Mutua Madrid Open, Indian Wells, Wimbledon y Roland Garros. Asimismo, el pupilo de Samuel López ratifica su idilio absoluto con los torneos de categoría ATP 500, certámenes donde ya encadena una racha estratosférica de 17 victorias consecutivas desde que cedió la final del Trofeo Conde de Godó de 2025 frente al danés Holger Rune.
El estreno asiático estuvo condicionado por las inclemencias meteorológicas que alteraron el plan de trabajo del número uno en los días previos. La lluvia obligó a disputar las rondas preliminares bajo techo y no permitió a Carlitos pisar la superficie exterior hasta la misma mañana del encuentro: «No había podido entrenar al aire libre hasta el calentamiento, así que fue bastante distinto. Las sensaciones son diferentes; creo que la pelota viene con más peso y la pista es un poco más lenta que la cubierta, así que tuve que ajustar mi juego», reconoció con sinceridad tras sellar el triunfo.
Enfrente se topó con un Michelsen crecido tras pisar los cuartos de final del US Open y dispuesto a no conceder tregua desde el fondo de la pista. El estadounidense aprovechó las dudas del español con su servicio para colocarse con un peligroso 2-4 a favor y disponer de hasta tres pelotas de set en la manga inaugural (15-40 y ventaja), poniendo contra las cuerdas a un Alcaraz que estrenaba para la ocasión una indumentaria en llamativos tonos naranjas que le acompañará durante toda la gira asiática hasta las ATP Finals de Turín.
Fiel a su genética competitiva, el ganador de siete títulos de Grand Slam templó los nervios para forzar una muerte súbita que gobernó con autoridad implacable de principio a fin, adjudicándose el desempate por un abrumador 7-1. En la segunda manga, el guion volvió a exigir una reacción heroica tras encajar un 0-2 en contra; Carlitos encadenó cuatro juegos consecutivos para acariciar la sentencia, pero la falta de contundencia en su saque devolvió la vida al norteamericano, quien terminó nivelando la contienda a la sexta oportunidad de rotura con un 4-6.
Vendaval en el tercero y supervivencia al virus de la Laver Cup
El susto del segundo set sirvió como espoleta para despertar la versión más arrolladora del tenista español en el asalto definitivo. Lejos de acusar el cansancio acumulado o la ansiedad del momento, Alcaraz exhibió una clarividencia táctica y una frescura mental prodigiosas para encontrar ángulos imposibles y desarmar el juego de su adversario, cerrando el parcial por un demoledor 6-1 que dejó sin respuesta a un exhausto Michelsen.
Con este triunfo balsámico, el tenista de El Palmar confirma que los problemas físicos en la muñeca que lastraron su rendimiento durante la primavera forman ya parte del pasado. Su balance desde el regreso a las pistas asciende a seis victorias en siete compromisos oficiales, habiendo encajado una solitaria derrota en los cuartos de final de Flushing Meadows a manos del potente cañonero Ben Shelton.
La victoria adquiere además un valor añadido al permitir a Alcaraz esquivar el temido virus de la Laver Cup que ha diezmado el cuadro en las pistas asiáticas. Hasta nueve participantes del torneo de exhibición cayeron eliminados a las primeras de cambio en sus respectivos estrenos en Tokio y Pekín, engrosando una lista negra de víctimas en la que figuran nombres de la talla de Taylor Fritz, Casper Ruud, Flavio Cobolli, Alexander Bublik, Brandon Nakashima, Arthur Fery, Ignacio Buse, Learner Tien y el joven Rafa Jódar.
El pupilo de Samuel López dispondrá ahora de una jornada completa de descanso este viernes para afinar los automatismos de su servicio antes de afrontar el cruce de octavos de final programado para el sábado. En dicha ronda le espera el italiano Matteo Arnaldi, actual número 37 del ranking ATP y un rival ante el que el murciano mantiene un balance inmaculado de dos victorias en dos enfrentamientos previos en el circuito profesional.
Carlos Alcaraz salva así su primer gran obstáculo en tierras niponas con el temple y la personalidad que distinguen a los campeones de época. Con el récord de Sampras iluminando su camino y la confianza reforzada tras salir airoso de un estreno trampa, el astro español avanza en Tokio convencido de que su techo competitivo en Asia apenas acaba de empezar a vislumbrarse. @mundiario
