Sergio Llull agranda su leyenda: 700 partidos en la era ACB y 7.000 puntos con el Madrid

El idilio de Sergio Llull con los anales del baloncesto español sumó un nuevo y dorado episodio en el WiZink Center. En el choque de la cuarta jornada de la Liga Endesa frente al Surne Bilbao Basket, el veterano escolta menorquín dio un paso al frente cuando el cronómetro del segundo cuarto apenas comenzaba a descontar minutos. Al pisar el parqué, el capitán blanco se transformó formalmente en el sexto baloncestista en toda la historia de la competición en alcanzar la astronómica cifra de 700 partidos disputados en la era ACB, consolidando un legado de longevidad que muy pocos atletas pueden acariciar.

La efeméride adquiere un cariz aún más imponente en clave madridista. El icónico ’23’ se erige en el jugador que más veces ha defendido la camiseta del Real Madrid en la historia liguera, dado que el líder absoluto de la tabla de presencias, Felipe Reyes, repartió su récord entre el cuadro de Chamartín y su etapa formativa en el Estudiantes. Además, el destino quiso que este hito se produjera ante el mismo rival, el conjunto bilbaíno, frente al que Llull hizo su debut oficial en la élite hace más de dos décadas vistiendo los colores del Manresa.

El camino del balear para seguir escalando peldaños en el escalafón histórico de la ACB se presenta despejado en esta misma campaña. Con 700 comparecencias en su casillero, el escolta tiene a tiro de piedra la quinta plaza histórica que ostenta Nacho Azofra con 705 choques. De mantener la regularidad en las rotaciones, Llull amenazará en los próximos meses la cuarta posición de Marcelinho Huertas (735) e incluso la tercera de Nacho Rodríguez (737), dejando en un horizonte más lejano a Rafa Jofresa (756) y al inalcanzable Felipe Reyes, poseedor de la marca absoluta con 824 duelos.

La puesta en escena del capitán no se limitó a un mero homenaje testimonial. Tras errar sus dos primeros intentos desde la larga distancia, el jugador menorquín desató su característico vendaval exterior anotando dos triples consecutivos antes del descanso. Llull dejó claro sobre el parqué que piensa exprimir al límite cada oportunidad que le brinde la pizarra de Pedro Martínez, especialmente en un torneo doméstico donde su veteranía y capacidad de desatascar marcadores resultan un recurso de lujo para desarmar defensas rivales.

Los seis tantos cosechados al intermedio situaron al astro mahonés en la antesala de otra proeza estadística sin precedentes. A falta de 1:12 para concluir el tercer asalto, Llull acudió a la línea de personal y convirtió con pulso de cirujano dos tiros libres que desataron la ovación unánime del pabellón capitalino. Aquellos dos puntos le permitieron cruzar la mítica frontera de los 7.000 puntos anotados con la elástica merengue en la era ACB, convirtiéndose en el primer profesional en la historia de la sección en inscribir su nombre en semejante registro realizador.

Un recital anotador para escalar en el ranking histórico

Lejos de conformarse con la ovación de la grada tras sellar la cifra redonda, el base-escolta desató un auténtico festival de mandarinas en el tramo definitivo del encuentro. Llull clavó tres dianas más desde el perímetro para culminar su actuación con 19 puntos y un formidable 17 de valoración en poco más de doce minutos de acción. Su recital anotador terminó de quebrar la resistencia del Bilbao Basket (119-84), asegurando que el Real Madrid preserve su condición de único equipo invicto del campeonato con un promedio ofensivo de récord.

Esta voraz actuación en el aro vizcaíno le sirvió además para adelantar a mitos continentales en la clasificación histórica de anotadores de la Liga Endesa. Con sus 19 tantos, el escolta superó a Juan Antonio San Epifanio, ‘Epi’ (7.029 puntos), escalando hasta la duodécima posición histórica global de la competición, además de situarse como el cuarto jugador de todos los tiempos que rebasa los 7.000 puntos con un único club, siguiendo la estela de Jordi Villacampa con el Joventut y de Juan Carlos Navarro y el propio Epi con el Barça.

El nivel de rendimiento exhibido por el balear ratifica que su liderazgo trasciende el peso de la veteranía en el vestuario. A sus 21 temporadas en la élite, Llull sigue encontrando vías para castigar las defensas mediante ese tiro imprevisible y una zancada que continúa alterando las pulsaciones de los partidos. Su química asociativa en la pista permite al cuerpo técnico madrileño dosificar esfuerzos en el perímetro sin que la producción anotadora del quinteto decaiga lo más mínimo.

La trayectoria del balear en el baloncesto patrio contempla un palmarés difícilmente repetible, adornado por nueve entorchados de Liga ACB, un galardón de MVP de la competición y dos distinciones de MVP en series finales. Su impacto, no obstante, se mide en la fidelidad inquebrantable a unos colores, acumulando 689 encuentros oficiales de liga defendiendo la camiseta madridista para igualar el registro identitario de Juan Carlos Navarro en la ACB y perfilarse para superarlo en solitario en su siguiente aparición.

El WiZink Center despidió a su capitán puesto en pie, saboreando una de esas noches donde el baloncesto rinde tributo a sus leyendas vivas. Sergio Llull continúa pulverizando marcas que parecían reservadas a la mitología deportiva de otra era, confirmando a base de coraje, carácter y triples inverosímiles que el fuego competitivo del ’23’ sigue ardiendo con la misma fuerza que el primer día. @mundiario