El pasado mes de abril, cuando todavía se estaba negociando la estructura del Fondo de Reconstrucción europeo y Mark Rutte visitaba una fábrica holandesa, uno de los obreros le gritó: «Eh, Mark, ¡no les des dinero a los españoles ni a los italianos!». El primer ministro reaccionó como si le hubieran mentado al diablo. «¡Oh! ¡No, no y no!», exclamó, extendiendo el brazo y levantando el pulgar, en señal de acuerdo con el trabajador: «¡Tendré en cuenta tu consejo, amigo!». Y así ocurrió. En los consejos europeos -la máxima instancia en el gobierno de la Unión Europea- en los que se decidió la forma en que tomarían las ayudas a los países más afectados por la peor crisis europea desde… Ver Más

