Esta convención comprendía a más de 40 países y llegó a ser firmada por el propio Erdogan en 2011, cuando ejercía como primer ministro.
Previamente, la ministra de Familia, Trabajo y Servicios Sociales, Zehra Zumrut Selcuk, había asegurado en Twitter que los derechos de las mujeres están garantizados en la legislación nacional, especialmente en la Constitución. «La violencia contra las mujeres, sobre todo, es un crimen de lesa humanidad y luchar contra esto es una cuestión de derechos humanos. Lo que realmente importa son los principios. En esta dirección, continuaremos luchando con decisión contra la violencia bajo el principio de ‘tolerancia cero’ hoy y mañana, como lo hicimos ayer», según su mensaje.
Para la ONG Detengamos el Feminicidio, la decisión pone en peligro las vidas de millones de mujeres del país, mientras su secretaria general, Fidan Ataselim, ha avisado de protestas contra la retirada. «No puedes encerrar a millones de mujeres en sus casas, ni borrar a millones de mujeres de las calles», declaró en un vídeo también publicado en Twitter.
Según la organización, al menos 300 mujeres fueron asesinadas solo el año pasado en Turquía, cuya sociedad se ha visto conmocionada en los últimos días por la violación y el asesinato de una mujer de 92 años y un vídeo publicado de un hombre que abusaba sexualmente de su exmujer.
Por su parte, la secretaria general del Consejo de Europa, Marija Pejcinovic, calificó de «devastadora» la retirada de Turquía. La oposición turca achacó la decisión a un gesto de conciliación de Erdogan hacia grupos ultraconservadores.
Pejcinovic lamentó profundamente la retirada de Turquía de un convenio que el propio Erdogan firmó en 2011 y es «ampliamente considerado como el estándar en los esfuerzos internacionales para proteger a las mujeres y las niñas de la violencia que enfrentan todos los días en nuestras sociedades». «Esta medida es un gran revés para estos esfuerzos y aún más deplorable porque compromete la protección de las mujeres en Turquía, en toda Europa y más allá», ha manifestado.
Tras la publicación del decreto en la Gaceta Oficial de Turquía, el vicepresidente del país, Fuat Okay, aseguró que Turquía no necesita «imitar a los demás» para proteger los derechos de las mujeres y que «la solución está en nuestras propias costumbres y tradiciones». ,
El principal partido de oposición del país, el Partido Republicano del Pueblo (CHP) repudió la decisión de Erdogan. «No se puede privar a 42 millones de mujeres de sus derechos en un decreto de la noche a la mañana», lamentó su líder.

