Los tres candidatos rechazaron nuevos cierres a causa de la pandemia y los tres rechazaron la vacuna obligatoria, aunque Baerböck no la descartó a largo plazo para determinadas profesiones como en el campo de los sanitarios. Scholz, actual vicecanciller y ministro de Finanzas, dejó claro que «no es momento para bajar más los impuestos en Alemania» y destacó las rebajas fiscales llevadas a cabo en la última legislatura. Laschet, en cambio, aseguró que hay margen, dado el nivel de ingresos fiscales del Estado, y que una economía social de mercado como la alemana tiene la obligación de reducirlos todo lo posible. Ofreció rebajas a familias, madres solteras y pymes.
Problemas sociales
En lo referente a la protección del clima, los tres candidatos están altamente comprometidos, con la única diferencia que marcó la ecopacifista Annalena Baerböck, decidida a prohibir los motores de combustión, mientras que Laschet defendió el gran esfuerzo de modernización que está haciendo la industria alemana, pidiendo una rebaja de impuestos, y el socialdemócrata Scholz recordó que Alemania ya ha abandonado la energía nuclear y el carbón, por lo que debe ser cuidadosa a la hora de seguir eliminando fuentes de energía, una política que puede crear graves problemas sociales porque afecta más a los más pobres. Los Verdes proponen liberar el centro de las ciudades de automóviles y prohibir los vuelos de corta distancia, mientras que SPD y CDU rechazan tales prohibiciones. Afortunadamente, ni siquiera Baerböck optó por la prohibición cuando a los tres candidatos les fue planteada la pregunta: «¿Mejor ir a vacaciones a la costa norte de Alemania o a Mallorca?»
Afganistán despertó críticas verdes a la gran coalición por la lentitud en la toma de decisiones. «¿Cómo puede ser que en junio se votase prolongar la misión y ustedes dos votasen que no?», preguntó Baerböck, «es necesaria más información y más claridad sobre la política exterior». Y el conservador Armin Laschet se mostró en la respuesta más combativo que en otros temas del debate: «Si hablamos de claridad, tenemos que recordar que en marzo, cuando se votó en el Bundestag una mayor dotación para el ejército, un tercio del grupo parlamentario verde votó a favor, otro tercio en contra y otro tercio se abstuvo».

