Según informes de la administración de Joe Biden, el Kremlin ha enviado en los últimos días refuerzos militares a la frontera, principalmente helicópetros de ataque. Pero hay un obstáculo inesperado que podría retrasar cualquier movimiento invasor por parte de la artillería rusa: el barro.
En esta época del año, el suelo de la frontera entre Rusia y Ucrania suele estar congelado. Sin embargo, según ha revelado The New York Times, citando fuentes del gobierno estadounidense, en esta zona de Europa del Este se está viviendo un invierno templado, más cálido de lo habitual, por lo que el suelo está embarrado y podría dificultar el movimiento de tanques y otros vehículos de artillería, los cuales podrían atascarse en el lodo. Esto podría hacer que Putin se viera obligado a retrasar cualquier operación que requiriere el avance de vehículos pesados.
Rasputitsa
No sería la primera vez que el barro frena una guerra. De hecho, uno de los grandes problemas con el que las tropas nazis se encontraron en su incursión por Rusia durante la Segunda Guerra Mundial fue precisamente el espeso lodazal en el que se convirtieron los caminos cuando comenzó el deshielo de las nieves acumuladas durante el invierno.
Bundesarchiv BildAlgo similar le ocurrió en 1812 a Napoleón, cuando sus soldados trataron de invadir el Imperio Ruso. Las tropas francesas tuvieron que desplazarse por zonas alternativas más boscosas y menos propicias a la formación de fango.
A este fenómeno se lo conoce como ‘rasputitsa’, el cual consiste en la infiltración de agua en el suelo que da lugar a un mar de lodo en el momento de la fusión de las nieves durante la primavera y en el momento de las lluvias de otoño.
El barro se ha convertido así en un auténtico alidado de Kiev, un ‘general de barro’ que podría invadir el avance de los rusos.

