Kiev acusa a Moscú de tratar de desestabilizar al país mientras que Occidente advierte a Rusia que detenga sus movimientos con el país vecino. En Estados Unidos, más de 8.000 soldados están preparados para ser desplegados en cualquier momento en el Este de Europa.
Actualmente, Kiev, Bruselas y Washington esperan los próximos movimientos del Kremlin después de que este recibiera por escrito las respuestas de la Administración Biden y de la OTAN a sus demandas.
Para dar un poco de contexto a este conflicto, te contamos en los siguientes mapas qué está ocurriendo en el tablero ucraniano.
La OTAN
Desde la llegada al poder de Zelenski en Kiev, Ucrania no ha dejado de llamar a las puertas de la Alianza. Rusia teme que la OTAN esté tratando de extender su influencia sobre Europa del Este, territorio que siempre ha estado a la sombra de Moscú. Por este motivo, el Kremlin ha exigido a la OTAN a que se comprometa por escrito a no admitir a nungún nuevo país del Este europeo, como Ucrania, Modalvia o Georgia, y que retire sus efectivos militares desplegados en los territirios más orientales, como Rumanía o Bulgaria. Durante los últimos meses, la tensión entre Ucrania y Rusia no ha hecho más que crecer. Putin ha desplegado en la frontera con la exrepública soviética unos 120.000 efectivos (90 batallones aproximadamente), algo que la comunidad internacional ha asumido como una clara declaración de intenciónes de «invasión».
Rusia asegura que tanto la OTAN como Washington han violado continuamente las promesas que se hicieron a principios de la década de 1990, en las cuales en un principio se incluía que la Alianza no se expandiría a los países que antes formaban parte del bloque soviético. No obstante, estas supuestas promesas no fueron tipificadas en ningún acuerdo y el organismo nunca ha reconocido que se hicieran de forma verbal.
Por su parte, Ucrania asegura que quiere entrar algún día a formar parte de la Alianza Atlántica.
¿Una Ucrania dividida?
Desde que en 2014 Rusia anexara Crimea y comenzara la guerra del Donbass existe una creencia generalizada de que existen grandes divisiones entre la población ucraniana. Así, encontraríamos dos grupos bien diferencias: los prorrusos, que desean formar parte del país vecino, y los europeístas. No obstante, esta división se ha asociado en numerosas ocasiones al gran número de población rusoparlante que existe en Ucrania, que nada tiene que ver con el nacionalismo ruso. De hecho, la mayoría de los ciudadanos del país poseen competencias suficientes para defenderse en los dos idiomas.Durante los últimos meses, la tensión entre Ucrania y Rusia no ha hecho más que crecer. Putin ha desplegado en la frontera con la exrepública soviética unos 120.000 efectivos (90 batallones aproximadamente), algo que la comunidad internacional ha asumido como una clara declaración de intenciónes de «invasión».
Los resultados de una encuesta realizada por el Instituto Sociológico de Kiev en el 2014, año en el que comenzaron los conflictos, demuestra que la gran mayoría de la población de Ucrania del Este no deseaba la reunificación con Rusia. De hecho, los porcentajes más bajos los encontramos en las regiones de Donetsk y Luhansk, donde el conflicto continúa a día de hoy.
La presencia de soldados rusos
Los últimos datos del Ministerio de Defensa de Ucrania reflejan que Rusia ha desplegado más de 127.000 soldados cerca de la exrepública soviética, incluidos unos 21.000 efectivos aéreos y marítimos. Según el Instituto para el Estudio de la Guerra, los preparativos militares rusos podrían respaldar una invasión masiva a Ucrania desde el norte, el este y el sur que podría darle a Putin el control físico de Kiev y otras ciudades importantes.Durante los últimos meses, la tensión entre Ucrania y Rusia no ha hecho más que crecer. Putin ha desplegado en la frontera con la exrepública soviética unos 120.000 efectivos (90 batallones aproximadamente), algo que la comunidad internacional ha asumido como una clara declaración de intenciónes de «invasión».
El gas
Actualmente, en las negociaciones diplomáticas entre Rusia, Estados Unidos y la OTAN, la Unión Europea no participa de forma muy activa.
Europa atraviesa una importante crisis energética en la que los precios de la electricidad se han disparado de forma generalizada en todo el continente. Precisamente, este es uno de los motivos por los que la UE está jugando un papel secundario en este particular tablero de ajedrez: hay una gran dependencia del gas natural procedente de Rusia. Cualquier incidente podría ocasionar graves problemas de suministro de gas y, sobre todo, un fuerte incremento de los precios.
El gasoducto Nord Stream 2, proyecto diseñado por el gigante ruso Gazprom para duplicar los envíos de gas natural de Rusia a Alemania por el Mar Báltico ahorrándose el habitual paso obligatorio por Ucrania, se ha convertido en un punto clave en la crisis.
El gaseoducto, ya construido, entraría en funcionamiento una vez obtenga las autorizaciones pertinentes de las autoridades alemanas, las cuales esperan dar el visto bueno a mediados de este mismo 2022.
Kiev considera que los gasoductos que atraviesan Ucrania son un elemento de protección contra una invasión de Rusia, ya que cualquier acción militar podría interrumpir el flujo vital de gas hacia Europa.

