«Si sigues mis publicaciones, sabrás que, por parte de mi madre, trazo mi línea familiar desde Kiev. Su apellido de soltera es ucraniano (Ivanenko), y hasta el día de hoy tenemos muchos parientes viviendo en Ucrania. Por eso este trágico conflicto es personal tanto para mí como para Telegram», ha explicado Durov.
El ejecutivo ha aprovechado la publicación para volver a contar cómo se desarrolló su carrera en Rusia. Hace cerca de una década, Durov ocupaba el cargo de CEO de VK, una de las redes sociales más empleadas en el estado gobernado por Putin y en otros territorios del Este, donde representa lo mismo que Facebook para Occidente.
En 2013, la agencia de seguridad rusa FSB, heredera del KGB soviético, exigió al ejecutivo, que por entonces era conocido como el ‘Zuckerberg de Rusia’, que proporcionara datos privados de los usuarios ucranianos de VK que protestaban contra el régimen prorruso que, por entonces, dirigía el país que hoy está invadido.
«Me negué a cumplir con estas demandas, porque habría significado una traición a nuestros usuarios ucranianos. Después de eso, me despidieron de la empresa que fundé y me obligaron a abandonar Rusia», dice Durov. «Cuando desafié sus demandas, había mucho en juego para mí personalmente. Todavía vivía en Rusia, y mi equipo y mi antigua empresa también tenían su sede en ese país», prosigue.
Actualmente Telegram no tiene oficinas ni servidores en Rusia, tampoco empleados asentados en el país, de acuerdo con la propia compañía. La aplicación, además, estuvo prohibida en el país entre 2018 y 2020.
El ejecutivo remata su mensaje afirmando que muchas cosas han cambiado desde que tuvo que abandonar su lugar de nacimiento, pero hay algo que sigue inalterable: «Defiendo a nuestros usuarios pase lo que pase. Su derecho a la privacidad es sagrado. Ahora más que nunca».

