Pastor Andrés Martínez.
¿COINCIDENCIA O CAUDILLISMO?
Hace un tiempo escribí acerca del culto a la personalidad de los tres nuevos padres de la patria Juan Bosch, Joaquín Balaguer y José Francisco Peña Gómez y el excesivo uso de sus nombres en muchos de los edificios, aeropuertos, escuelas, hospitales, plazas y demás.
No dejo de reconocer su liderazgo en la política dominicana y en la región, pero considero de mal gusto que se honren mas que a los verdaderos creadores de la dominicanidad Duarte, Sánchez, Mella y Luperón entre otros.
Ahora me voy a referir a otro personaje que aunque todavía está vivo y ese es el peligro se cree el guía, maestro, escogido y ungido del ruedo político nacional, hablo de Leonel Fernández quien ha sido presidente por cuatro periodos e insiste en volver a gobernar bajo la premisa de que él es el único que puede solucionar los problemas nacionales y que no pudo completar su obra de gobierno porque le faltó tiempo y si llegare al poder nuevamente corremos el riesgo de que quiera perpetuarse en el poder por ser el ungido.
El escogido, ungido, maestro y guía también ama que se le rinda culto a su personalidad, recuerden las largas filas para felicitarlo en año nuevo y el día de su cumpleaños.
Este desfalcador de las arcas públicas al no poder ganar las elecciones internas de su partido y con su convencimiento de que es el escogido, compró un partido, no formó un partido, lo compró por alrededor de veinticinco millones de pesos y lo primero que hizo fue cambiarle el nombre al partido de los trabajadores Dominicanos PTD por FP al principio LFP.
La Fuerza del Pueblo.
Leonel Fernandez Presidente.
Muy parecidos esos nombres, claro es su partido comprado con el dinero del sufrido pueblo dominicano.
El expresidente Fernández es el único líder y que nadie se atreva a aspirar porque solo él es el elegido y para que no quede dudas de su llamado divino para dirigir los destino de la nación de esa familia como en el caso del Profeta Elías, está preparando su Eliseo Omar Fernández porque el poder como en las monarquías debe quedar en manos de una familia escogida y divina que nos salve.



