“A lo largo de su vida, su majestad la Reina, mi amada madre, fue una inspiración y un ejemplo para mí y para toda mi familia”. Así empezó, con voz pausada y semblante triste, su primer discurso como Rey el primogénito de la Reina Isabel II y Felipe de Edimburgo. En un mensaje al país que fue emitido por televisión a las seis de la tarde hora local, pero que había sido grabado horas antes en la Blue Drawing Room del Palacio de Buckingham, Carlos III declaró que su madre disfrutó de “una vida bien vivida” y renovó ante la población su la misma “promesa de servicio de por vida” con la que cumplió la Monarca, que cumplió con sus deberes hasta junto antes de morir, cuando nombró el martes a la nueva primera ministra, Liz Truss. «Además del dolor personal que siente toda mi familia, también compartimos con muchos de ustedes en el Reino Unido, en todos los países donde la Reina fue jefa de Estado, en la Commonwealth y en todo el mundo, un profundo sentimiento de gratitud por los más de 70 años en los que mi madre, como reina, sirvió al pueblo de tantas naciones”, expresó, desde que “en 1947, en su cumpleaños número 21” se comprometiera “en una transmisión desde Ciudad del Cabo a la Commonwealth a dedicar su vida, ya fuera corta o larga, al servicio de su pueblo”. “Eso fue más que una promesa. Fue un profundo compromiso personal, que definió toda su vida”. «Rindo homenaje a la memoria de mi madre» El nuevo Rey, cuya proclamación será mañana sábado , continuó rindiendo homenaje a la mujer que llegó al trono por casualidad y que acabó siendo la más longeva del Reino Unido: “El afecto, la admiración y el respeto que inspiró se convirtieron en un sello distintivo de su reinado”. “Rindo homenaje a la memoria de mi madre y honro su vida de servicio”, dijo, y añadió: “Sé que su muerte le provoca una gran tristeza a muchos de ustedes y comparto esa sensación de pérdida sin medida”. Madre e hijo durante un acto «Cuando la Reina ascendió al trono, Gran Bretaña y el mundo todavía estaban lidiando con las privaciones y las secuelas de la Segunda Guerra Mundial, y seguían viviendo según las convenciones de épocas anteriores”, manifestó, para a continuación expresar que “en el transcurso de los últimos 70 años, hemos visto a nuestra sociedad convertirse en una de muchas culturas y muchas religiones”, un cambio que también se llegó a otros ámbitos de la sociedad. «Las instituciones del Estado han cambiado a su vez. Pero, a través de todos los cambios y desafíos, nuestra nación y la familia más amplia de reinos, de cuyos talentos, tradiciones y logros estoy tan inexpresablemente orgulloso, han prosperado y florecido”. Por ello, “nuestros valores han permanecido, y deben permanecer, constantes. El papel y los deberes de la Monarquía también permanecen, al igual que la relación y responsabilidad particular del soberano hacia la Iglesia de Inglaterra, la Iglesia en la que mi propia fe está tan profundamente arraigada». «Os serviré con lealtad, respeto y amor» Y “al igual que la Reina misma lo hizo con una devoción inquebrantable, ahora yo también me comprometo solemnemente, durante todo el tiempo restante que Dios me conceda, a defender los principios constitucionales en el corazón de nuestra nación”. «Dondequiera que viváis en el Reino Unido o en los reinos y territorios de todo el mundo y cualquiera que sea vuestro origen y creencias, me esforzaré por serviros con lealtad, respeto y amor, como lo he hecho a lo largo de mi vida”, prometió. Carlos, que ha dedicado su vida a muchas organizaciones benéficas, reconoció que en su nuevo papel, que asume a sus 73 años, “ya no me será posible dedicar tanto de mi tiempo y energía” a esas organizaciones y “asuntos que me importan tanto, pero sé que este importante trabajo continuará en las manos de otros” en quienes confía plenamente. Carlos III le dedicó unas cariñosas palabras a Camila, su esposa, el gran amor de su vida y ahora reina consorte, con quien contrajo matrimonio en el 2005: “Este también es un momento de cambio para mi familia. Cuento con la amorosa ayuda de mi querida esposa Camila” y “en reconocimiento a su leal servicio público desde nuestro matrimonio hace 17 años, ella se convierte” ahora “en mi reina consorte”. “Sé que aportará a las exigencias de su nuevo cargo la firme devoción al deber en la que he llegado a confiar tanto”. No quedaron sin mencionar el Príncipe Guillermo, que es ahora el príncipe de Gales, y su esposa Catalina, que “continuarán inspirando y liderando nuestras conversaciones nacionales”, así como su hijo menor, Harry, su mujer, a quienes expresó su “amor” mientras “continúan construyendo sus vidas en el extranjero”. Después, puntualizó que «dentro de poco más de una semana nos uniremos como nación, como Commonwealth y, de hecho, como comunidad global, para enterrar a mi amada madre” y “en nuestro dolor, recordemos y saquemos fuerzas de la luz de su ejemplo”. «En nombre de toda mi familia, solo puedo ofrecer el más sincero y sentido agradecimiento por sus condolencias y apoyo”, reiteró, que “significan más para mí de lo que jamás podré expresar”. Y en un final lleno de emoción y dulzura, el nuevo rey acabó su discurso con las siguientes palabras: “Y a mi querida “mama”, ahora que comienzas tu último gran viaje para unirte a mi querido y difunto “papa”, solo quiero decirte esto: gracias”. “Gracias por tu amor y devoción a nuestra familia y a la familia de naciones a las que han servido tan diligentemente todos estos años. Que los ángeles canten para tu descanso”.

