Adama Traoré y el dilema de Hidalgo en la banda derecha

Adama Traoré ya es oficialmente jugador del Deportivo. El extremo ha firmado hasta junio de 2028 y llega para cubrir una de las posiciones que Fernando Soriano todavía tenía pendientes: la banda derecha. Sin embargo, su incorporación abre inmediatamente una cuestión para Antonio Hidalgo que tiene más que ver con el sistema que con el nombre del futbolista. ¿Dónde encaja Adama en el Deportivo que estamos viendo actualmente?

Porque el Dépor ha arrancado la temporada utilizando una estructura con tres centrales y dos carrileros. En La Rosaleda, Ximo Navarro ocupó el perfil derecho de la defensa y Adrià Altimira apareció varios metros por delante, encargado de recorrer todo el costado. Es una asociación que obliga al carrilero a atacar, pero también a retroceder continuamente y cerrar junto a la línea defensiva cuando el rival tiene la pelota.

Ahí aparece la primera posibilidad: Adama como carrilero derecho. Por condiciones físicas podría parecer una solución evidente. Pocos futbolistas tienen su potencia, aceleración y capacidad para recorrer metros. Además, no sería una posición completamente desconocida. Nuno Espírito Santo llegó a utilizarlo como carrilero en el Wolverhampton y el propio futbolista reconoció entonces que trabajaba específicamente los conceptos defensivos necesarios para desempeñar esa función.

Pero haber jugado ahí no significa necesariamente que sea donde más pueda ofrecer al Deportivo. Alti está mucho más acostumbrado a las obligaciones defensivas de la posición: controlar su espalda, decidir cuándo saltar a presionar, cerrar hacia dentro cuando el balón circula por el lado contrario y coordinarse con Ximo. En Málaga, incluso con problemas físicos, volvió a formar esa pareja en el sector derecho. Adama puede asumir ese trabajo en determinados momentos, pero hacerlo durante 90 minutos también significa alejarlo de aquello que verdaderamente lo diferencia.

Porque la versión más reconocible de Traoré empieza bastante más arriba. Extremo derecho, diestro y a pierna natural, buscando recibir abierto, enfrentarse al lateral y ganar línea de fondo. No es el típico atacante que parte desde la derecha para meterse continuamente hacia su pierna buena por dentro. Su gran amenaza histórica ha sido otra: arrancar desde fuera, superar a su marcador por potencia y poner el balón en el área.

Y eso puede resultar especialmente interesante con Aubameyang. En su mejor temporada en Inglaterra, Adama convirtió el centro desde la derecha en una de sus principales armas. Durante la 2019-20 llegó a situarse entre los mejores centradores de la Premier y varios de sus envíos terminaron en goles de Raúl Jiménez. El Dépor tiene ahora un delantero que vive de atacar espacios, anticiparse a los centrales y encontrar posiciones de remate, por lo que recuperar ese Adama podría darle una vía ofensiva que todavía no existe en el equipo.

Aquí aparece la alternativa que posiblemente tenga más sentido: Alti por detrás y Adama por delante. Ximo podría continuar como central derecho, Altimira mantendría el recorrido del carril y Traoré recibiría mucho más cerca del área contraria. Hidalgo protegería así al equipo sin balón y, al mismo tiempo, evitaría obligar a uno de sus futbolistas más desequilibrantes a comenzar cada ataque prácticamente desde su propia área.

La consecuencia estaría en el dibujo. Mantener a Alti y Adama en el mismo costado obligaría a Hidalgo a evolucionar hacia un 3-4-3 o una estructura similar cuando quiera utilizar al nuevo fichaje desde el inicio. Con Aubameyang como referencia y Yeremay pudiendo ocupar el otro sector, el Deportivo tendría por primera vez dos amenazas exteriores claramente diferenciadas: el desequilibrio más asociativo del canario y la potencia pura de Adama.

También existirán partidos para utilizarlo directamente como carrilero. Si el Dépor necesita remontar, si el rival se encierra o si Hidalgo quiere acumular futbolistas ofensivos, colocar a Adama arrancando desde una posición más retrasada puede convertir todo el costado derecho en una autopista. El propio Wolves explotó esa variante. Pero una cosa es utilizarla como recurso y otra construir alrededor de ella el papel habitual del jugador.

 

Ahí está realmente la decisión que deja su fichaje. El Deportivo no solo tiene que encontrar sitio para Adama Traoré; tiene que decidir cuánto quiere exigirle hacia atrás y cuánto quiere liberarlo para atacar. Por capacidad física puede recorrer todo el carril. Por características futbolísticas, probablemente sea mucho más peligroso si Alti hace buena parte de ese trabajo por él.

Hidalgo dispone ahora de una pieza que puede modificar por completo su banda derecha. Utilizarla como un carrilero más sería una posibilidad. Colocarla por delante de Alti permitiría, en cambio, explotar aquello por lo que Adama ha construido su carrera: recibir abierto, correr, desbordar y centrar. El dilema no está tanto en si Traoré puede jugar de carrilero, sino en si merece la pena alejarlo del lugar donde realmente puede marcar diferencias.