Hacer la entrevista que la hizo famosa en todo el mundo no fue nada sencillo, reconoció Beheshta Arghand. Aunque descubrió su vocación periodística en el instituto y había trabajado ya en varias agencias de noticias y emisoras de radio, apenas llevaba un mes y medio en Tolo News cuando se sentó frente a Mawlawi Abdulhaq Hemad. «Pero lo hice por todas las mujeres afganas. Me dije a mí misma que alguna de nosotras tenía que empezar. Si nos quedábamos en nuestras casas y si no íbamos a nuestras oficians o nuestros puestos de trabajo, dirían que las mujeres no queríamos trabajar. Así que me dije a mí misma: ‘Empieza a trabajar’», declaró a CNN. Afortunadamente, ese día vestía de largo, así que se aseguró de que el pañuelo que cubría su cabeza estaba ajustado al estilo del hiyab tradicional y de que no se veía ninguna otra parte de su cuerpo. Tras tomar aire, empezó a preguntar. «Le dije al miembro de los talibanes: ‘Queremos nuestros derechos, queremos trabajar. Queremos y debemos ser parte de la sociedad. Es nuestro derecho’».
Pero la vida de los periodistas locales se complicó cada vez más. Los islamistas radicales, señalan en declaraciones a Reuters, pidieron a los responsables de Tolo News que obligaran a las mujeres a llevar el hiyab mostrando únicamente la cara. Además, retiraron a las presentadoras del resto de cadenas y pidieron a los medios que dejasen de hablar de su asalto al poder y sus normas. «Cuando ni siquiera puedes hacer las preguntas más fáciles, ¿cómo puedes seguir siendo periodista?», afirma la informadora, que estudió en la Universidad de Kabul.
Entonces, Beheshta Arghand decidió pedir ayuda a la activista Malala Yousafzai, premio Nobel de la Paz, a quien había entrevistado dos días después de su cara a cara con uno de los líderes radicales. Gracias a ella logró inscribirse, junto a parte de su familia, en un vuelo de evacuados rumbo a Qatar. Aunque reconoce que cada vez más compañeros están dejando el país, ella espera poder volver algún día: «Si los talibanes hacen lo que dicen, lo que han prometido, y la situación mejora y sé que puedo estar a salvo y libre de amenazas, volveré a mi país para trabajar por él. Y por mi gente».

