Tras estas declaraciones, el Gobierno de Rusia ha llamado a consultas a su embajador en Estados Unidos para analizar el futuro de las relaciones bilaterales. La portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia, Maria Zajarova, ha confirmado en un comunicado que el embajador Anatoli Antonov viajará próximamente a Moscú para «analizar cómo y hacia dónde se debe avanzar en las relaciones con Estados Unidos», según la agencia de noticias oficial Sputnik.
La llamada a consultas de Antonov coincide con una nueva escalada de la tensión política, después de que el martes la Inteligencia estadounidense identificase a Rusia entre los países que supuestamente intentaron interferir en las elecciones. El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, ha insistido en que Moscú no se inmiscuyó en dichos comicios, mientras que un alto cargo de Exteriores enmarcó el informe norteamericano dentro de una campaña de «desinformación».
Al ser preguntado sobre si Putin es un «asesino», Biden, que ha dicho creer que «no tiene alma», ha asentido: «sí, lo creo». No obstante, ha indicado que es posible que ambos «puedan seguirse la corriente» para trabajar en áreas de «mutuo interés». «Lo conozco relativamente bien», zanjó Biden.
Sus palabras llegan tras la publicación de un informe de Inteligencia que señala que tanto Rusia como Irán, Cuba y Venezuela trataron de influir en el proceso electoral estadounidense. En el caso de Moscú, las autoridades habrían tratado de «socavar» la credibilidad del sistema a favor de Donald Trump denigrando al propio Biden.

