Bordalás sigue haciendo «amigos» en La Liga

José Bordalás sigue «conquistando» corazones por los campos de La Liga. Esta vez el enfrentamiento no ha llegado con un entrenador rival ni con un futbolista contrario, sino con la Asociación Española de Árbitros de Fútbol (AESAF), que emitió un contundente comunicado contra el técnico del Getafe por su comportamiento durante y después de la derrota por 3-0 ante el Alavés.

La AESAF es el sindicato que representa al colectivo arbitral español y entre sus funciones están la representación institucional, la defensa jurídica y la protección de los colegiados. No hablamos, por tanto, del CTA sancionando a Bordalás, sino de la organización sindical de los árbitros saliendo públicamente en defensa de Manuel Orellana, debutante en Primera División. En su comunicado acusa al técnico de protagonizar «diversas faltas de respeto» y condena tanto sus palabras como su «sobreactuación» para responsabilizar al arbitraje de la derrota.

Todo comenzó después de la expulsión de Kiko Femenía. Orellana mostró inicialmente amarilla, acudió posteriormente al monitor del VAR y cambió su decisión por una roja. La jugada puede discutirse y hasta la calidad de las imágenes utilizadas para revisarla generó críticas, pero una cosa es cuestionar una decisión arbitral y otra diferente encararse con el colegiado y llamarle «cagón», como captaron las cámaras durante el encuentro.

El problema tampoco terminó ahí. Bordalás aseguró posteriormente en rueda de prensa que al Getafe «no nos tratan de la misma manera», lamentó que las primeras faltas de su equipo terminasen en amarilla y cuestionó nuevamente el criterio arbitral. Resulta llamativo escuchar semejante discurso después de perder 3-0 y, sobre todo, cuando hablamos de un equipo cuya propia propuesta consiste habitualmente en llevar el contacto, la intensidad y las interrupciones hasta el límite del reglamento.

Los números ayudan a contextualizarlo. El Getafe terminó la pasada Liga como el equipo que más faltas cometió, con 578, y fue el segundo que más tarjetas amarillas recibió, con 103. Eso no significa que todas las decisiones arbitrales contra los azulones sean correctas ni que Bordalás no pueda protestar cuando considere que su equipo ha sido perjudicado, pero quizá explica mejor determinadas estadísticas que una supuesta persecución arbitral.

Además, las críticas a la forma de competir del Getafe tampoco comenzaron en Mendizorroza. Entrenadores y futbolistas rivales han cuestionado durante años sus interrupciones, pérdidas de tiempo y constante utilización de la picaresca. Bordalás siempre ha defendido su manera de entender el fútbol y está en todo su derecho. El problema aparece cuando la triquiñuela sobrepasa el terreno de juego, cruza el área técnica y termina convertida en ataques personales o acusaciones generales contra el arbitraje.

Nada de esto debería borrar el enorme mérito deportivo de Bordalás. Ha conseguido construir durante años equipos competitivos con recursos limitados, llevó al Getafe a Europa y ha logrado que el conjunto azulón vuelva a codearse con clubes de presupuestos muy superiores. Su trabajo deportivo merece reconocimiento; sus formas, no necesariamente. Y precisamente porque no necesita demostrar a nadie su capacidad como entrenador, determinadas escenas resultan todavía más innecesarias.

La AESAF ha decidido responder públicamente y marcar una línea bastante clara. Se puede discutir una expulsión, criticar un arbitraje o defender a tu equipo después de una derrota. Lo que resulta bastante más difícil de justificar es encararse con un colegiado debutante, insultarlo y después sugerir que al Getafe se le arbitra de manera diferente. Bordalás tiene méritos de sobra para hablar de fútbol. Quizás, después de perder 3-0, fuese precisamente de eso de lo que tocaba hablar. @mundiario