Carlos Alcaraz sigue avanzando en Montecarlo, aunque lejos de su mejor versión. El murciano tuvo que sufrir más de lo previsto para superar a Tomás Martín Etcheverry en tres sets (6-1, 4-6 y 6-3) en un partido irregular que evidenció que todavía está en fase de ajuste sobre la tierra batida. Aun así, su competitividad volvió a marcar la diferencia.
El encuentro comenzó con autoridad por parte del número uno, que dominó el primer set con claridad. Sin embargo, en el segundo parcial llegaron las dudas. Errores con el revés, desconexión puntual y la solidez del argentino provocaron que el partido se igualara, obligando a Alcaraz a remar en un escenario más incómodo de lo esperado.
Lejos de descomponerse, el español reaccionó como lo hacen los grandes. Recuperó el control en el tercer set, logró un 3-0 de salida y supo gestionar la ventaja sin necesidad de brillar. Fue un triunfo más de carácter que de inspiración, pero igualmente valioso en un torneo donde cada detalle cuenta.
La victoria tiene además impacto directo en la lucha por el número uno. Alcaraz eliminó una de las opciones que tenía Jannik Sinner para arrebatarle el liderato, obligando ahora al italiano a alcanzar al menos la final o ganar el torneo para aspirar al trono del ranking ATP.
En cuartos de final le espera Alexander Bublik, un rival imprevisible que pondrá a prueba su consistencia. Alcaraz sigue en pie, incluso en días grises. Y eso, en la élite, suele ser una señal de grandeza. @mundiario
