Conflicto Ucrania – Rusia: ¿estamos al borde de una Tercera Guerra Mundial?

La tensión entre Rusia y Ucrania es ya insostenible. Putin amenaza con repetir en el Donbass la estrategia con la que ya anexionó la península de Crimea en 2014. El Kremlin avanza en su camino hacia la provocación y el conflicto tras reconocer ante las cámaras de televisión la independiencia de los territorios prorrusos de Ucrania. Se espera que el siguiente paso sea organizar un referéndum para legitimar la anexión de estas zonas, como sucedió con Crimea.

El decreto con el que proclaman la independencia de las zonas prorrusas, publicado en la página web del Kremlin, incluye la preparación de un «proyecto de acuerdo con Donetsk y Lugansk de amistad, cooperación y ayuda mutua» para ser presentado a la firma a las partes. También se incluye el envío de «tropas de paz» a Donbass mientras no se firme dicho acuerdo.

La comunidad internacional está en alerta. Los países de la Unión Europea se reunen este martes 22 de febrero para explorar las posibles sanciones contra Rusia. El Gobierno de Ucrania reclama imponer «duras sanciones» contra sus vecinos para mandar una «clara señal» de que su decisión de reconocer la independencia de las regiones separatistas en el este del país es «inadmisible», al tiempo que ha incidido en que «ha llegado el momento de actuar para detener la agresión rusa y restaurar la paz y la estabilidad en Europa».

También se prevé que en las próximas horas Estados Unidos anuncie sanciones contra Rusia «por esta clara violación de la ley internacional y de la soberanía y de la integridad territorial de Ucrania». Así lo aseguró el pasado lunes 21 de febrero la embajadora de EE.UU. ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield. «Putin quiere que el mundo viaje en el tiempo. A un tiempo antes de las Naciones Unidas. A una época en que los imperios gobernaban el mundo», dijo. «Pero el resto del mundo ha avanzado. No es 1919. Es 2022».

¿Una Tercera Guerra Mundial?
Según aseguraba el primer ministro Boris Johnson en una entrevista a la BBC, la evidencia sugiere que Rusia están planeando «la mayor guerra en Europa desde 1945». Johnson cree que cualquier conflicto podría ser «sangriento y prolongado», y dijo que Vladimir Putin posiblemente estaba «pensando ilógicamente» y no «veía el desastre que se avecinaba».

«No hay límites para la imaginación del dictador, no hay mínimos demasiado bajos, no hay mentiras demasiado flagrantes, no hay líneas rojas demasiado rojas para cruzar», aseguraba la primera ministra Ingrida Šimonytė de Lituania en unas declaraciones recogidas por The New York Times. «Lo que presenciamos esta noche puede parecer surrealista para el mundo democrático. Pero la forma en que respondamos nos definirá para las generaciones venideras».

Según el Institute for the Study of War (ISW), es probable que la Duma rusa vote para autorizar el uso de la fuerza militar para ocupar las repúblicas, y es probable que las fuerzas convencionales del Kremlin lo hagan dentro de las próximas 24 a 36 horas.

Ucrania se ha abstenido de responder a la creciente agresión rusa y separatista, pero Rusia ha atribuido en repetidas ocasiones los ataques de sus representantes a Ucrania y ha cuplado a la exrepública soviética de las operaciones de bandera falsa que los representantes han llevado a cabo contra ellos mismos. De este modo, Putin ha creado una justificación abierta para futuras acciones militares contra Ucrania.

Sin embargo, el ISW cree que Rusia adoptará un enfoque gradual en lugar de comenzar con la invasión a gran escala de inmediato. Según los informes, el ejército ruso aún no ha completado sus preparativos. El New York Times informó el 20 de febrero que la inteligencia de EE. UU. confirmó que el ejército ruso se había preparado para ejecutar un plan de ataque, y que entre el 40 y el 50 % de las unidades se habían desplazado a «formaciones de combate». CNN informó por separado que Estados Unidos todavía no ha visto varias «acciones más importantes», como interferencias electrónicas y ataques cibernéticos, más allá de los indicadores tácticos actualmente observados para indicar preparativos para actividad cinética a mayor escala.

Por su parte, el presidente estadounidense, Joe Biden, aseguraba hace unos días que solo «habría una guerra mundial si los estadounidenses y los rusos empiezan a dispararse unos a otros».