El Gobierno británico ha elevado este miércoles el tono sobre el misterioso incidente registrado el pasado domingo junto a la base aérea de Fairford, en Gloucestershire. El primer ministro, Andy Burnham, ha asegurado que existen “fuertes indicios” de que Irán desempeñó algún papel en lo ocurrido, aunque ha evitado precisar qué tipo de participación atribuyen los investigadores a Teherán. “Diremos más en el momento debido, pero puedo confirmar que creemos que Irán ha jugado un papel”, reconoció el líder de los laboristas a la BBC este miércoles.
La declaración de Burnham supone el reconocimiento más explícito hasta ahora de una posible conexión iraní con un episodio que, desde el domingo, ha estado envuelto en una niebla de misterio. Cinco hombres británicos, todos ellos veinteañeros y residentes en Londres, fueron detenidos cerca del perímetro de RAF Fairford después de que tres furgonetas levantaran sospechas. Los arrestos se produjeron bajo delitos relacionados con explosivos y de preparación de un acto terrorista. Sin embargo, los agentes no encontraron explosivos viables, aunque sí bidones con combustible en los vehículos.
Uno de los elementos más desconcertantes del caso es que uno de los propios detenidos llamó al 999 antes de ser arrestado. La llamada activó la intervención policial y, aproximadamente una hora después, los agentes procedieron a detener a los cinco hombres. Los artificieros examinaron posteriormente las furgonetas con ayuda de un robot ante la posibilidad de que pudieran contener artefactos peligrosos.
La secuencia ha abierto distintas hipótesis sobre lo ocurrido. Los investigadores tratan de determinar si los cinco actuaban por iniciativa propia, si podían estar vinculados a una organización extranjera o si alguno de ellos pudo haber tenido conocimiento parcial de un supuesto plan sin conocer necesariamente toda su finalidad. La policía británica ha insistido en que la investigación continúa y que los detenidos siguen bajo investigación, aunque hayan sido dejados en libertad bajo medidas cautelares.
La decisión de liberar a los cinco bajo fianza provocó, además, una fuerte reacción en Washington. El presidente estadounidense, Donald Trump, expresó su decepción por la medida y sostuvo que se trataba de una operación en la que EE UU estaba involucrado. El secretario de Estado, Marco Rubio, había señalado previamente que detrás del incidente podía encontrarse “un actor extranjero”, sin identificarlo públicamente.
Andy Burnham: There are strong indications that Iran played a part in what happened over the weekend at RAF Fairford. We will say more in due course, but we can confirm our belief that Iran played a part. https://t.co/7PJJJqh8FZ
— Clash Report (@clashreport) September 30, 2026
Burnham intenta cerrar la brecha con Washington
Ante la creciente confusión, Burnham ha tratado de transmitir que la puesta en libertad no equivale a dar por cerrado el caso. Los cinco sospechosos han quedado sometidos a estrictas condiciones de fianza, mientras los investigadores continúan recabando pruebas y reconstruyendo sus movimientos.
“Es una investigación policial seria, rigurosa y que permanece abierta”, ha defendido el primer ministro, que ha subrayado la cooperación con las autoridades estadounidenses. Según Burnham, Londres lleva toda la semana coordinándose con Washington para explicar cómo se está desarrollando la investigación y cuáles son las razones de las decisiones adoptadas por la policía británica.
Fairford, un objetivo especialmente sensible para Teherán
La importancia del incidente se entiende mejor por el papel estratégico de Fairford. La base, situada en el oeste de Inglaterra, ha sido utilizada en los últimos meses por fuerzas estadounidenses en el marco de las operaciones militares contra Irán. Ese uso ha convertido la instalación en un punto especialmente sensible dentro de la escalada entre Washington y Teherán en Oriente Próximo.
El Gobierno británico había autorizado finalmente el uso de sus bases por parte de EE UU para determinadas acciones calificadas como defensivas, después de que inicialmente hubiera rechazado esa posibilidad. Teherán, sin embargo, considera que esa distinción no elimina la responsabilidad británica y ha cuestionado públicamente el uso de territorio del Reino Unido para operaciones estadounidenses.
En julio, la Guardia Revolucionaria iraní ya había señalado la actividad relacionada con Fairford y había advertido de que las bases utilizadas para atacar territorio iraní podían convertirse en objetivos. En paralelo, el ministro británico de Exteriores, Ed Miliband, trasladó recientemente a su homólogo iraní, Abbas Araghchi, que Londres no toleraría amenazas ni actividades hostiles en suelo británico. @mundiario
