Cristiano Ronaldo y Georgina blindan su fortuna al casarse: así han repartido sus bienes

Cristiano Ronaldo y Georgina Rodríguez ya son oficialmente marido y mujer. La pareja contrajo matrimonio civil el pasado 11 de agosto en Cascais, Portugal, en una ceremonia íntima en la que sus cinco hijos tuvieron un protagonismo especial. Ahora, el documento oficial del enlace ha permitido descubrir algunos detalles que habían quedado fuera de la celebración pública.

Uno de los aspectos que más ha llamado la atención es el acuerdo económico firmado antes de darse el ‘sí, quiero’. El futbolista y la empresaria optaron por el régimen de separación de bienes, una fórmula mediante la cual cada uno conserva la propiedad de los bienes que ya tenía antes del matrimonio y mantiene también la titularidad de los que pueda adquirir posteriormente, salvo aquellos que compren conjuntamente.

La decisión resulta especialmente relevante en una pareja cuyo patrimonio se ha construido a través de actividades profesionales muy diferentes. Ronaldo ha acumulado una enorme fortuna durante su trayectoria deportiva y mediante contratos publicitarios y negocios, mientras que Georgina ha desarrollado su propia carrera como modelo, empresaria e imagen de numerosas marcas.

Más que una cuestión romántica, el acuerdo funciona así como una forma de mantener claramente diferenciadas las finanzas de ambos. La boda no supone, por tanto, que sus patrimonios pasen a formar automáticamente una única bolsa económica.

Cuatro personas tuvieron un papel clave

El acta matrimonial también ha desvelado quiénes fueron los cuatro testigos que acompañaron a la pareja en uno de los momentos más importantes de su relación. Entre ellos estuvieron Miguel Paixão, uno de los amigos más cercanos de Cristiano; Ivana Rodríguez, hermana de Georgina; y el joyero José Rodríguez Sangil junto a su esposa, Mónica González Martínez.

La elección dice mucho del carácter de la celebración. En lugar de rodearse de una larga lista de famosos y personalidades internacionales, los recién casados escogieron a personas de su círculo más próximo. La boda que podría haber sido un enorme acontecimiento mediático terminó convertida en una celebración familiar y cuidadosamente protegida.

Y eso incluye a los hijos. Cristiano y Georgina decidieron que sus cinco pequeños fueran los grandes acompañantes del enlace, reforzando la imagen de familia que ambos han construido durante los últimos años.

Portugal, el escenario elegido para decirse ‘sí’

La elección de Cascais tampoco resulta casual. Portugal es un territorio especialmente vinculado a Ronaldo y permitió organizar el enlace lejos de los focos habituales que acompañan a la pareja. La ceremonia se celebró apenas unos días después de que ambos hicieran pública su boda en redes sociales.

El anuncio también siguió el estilo que han convertido en habitual: una imagen sencilla, las alianzas como protagonistas y ningún despliegue innecesario. Nada de una gran exclusiva con cientos de invitados ni de una ceremonia retransmitida para millones de seguidores.

 

 
 
 
 
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La historia de Ronaldo y Georgina comenzó en 2016, cuando se conocieron en una tienda de Gucci en Madrid. Desde entonces, su relación ha evolucionado hasta convertirse en una de las parejas más conocidas del deporte y del entretenimiento. Tienen dos hijas en común, Alana Martina, y Bella Esmeralda, y forman una familia de cinco hijos junto a Cristiano Jr., los mellizos Eva y Mateo.

Ahora, casi una década después de aquel primer encuentro, han decidido convertir su relación en matrimonio. Y lo han hecho a su manera: sin grandes titulares durante la ceremonia, con sus hijos al lado y con las cuentas perfectamente separadas.

El detalle económico quizá no tenga el glamour de un vestido de novia espectacular o de un anillo millonario, pero dice mucho sobre cómo han planteado esta nueva etapa. Ronaldo y Georgina han convertido su boda en una declaración de intenciones: amor y familia, sí; pero también independencia y patrimonio propio. @mundiario