Mario Draghi ha propuesto un pacto social a sindicatos y empresarios contra la inflación , que en el mes de junio se situó en el 8,2 % , al tiempo que ha rechazado el ultimátum que le dan los populistas del Movimiento 5 Estrellas, que amenazan con abandonar el Gobierno de unidad nacional. El objetivo del Ejecutivo es apoyar a las empresas y familias, favoreciendo el poder adquisitivo de los italianos mediante un importante paquete de medidas. «Debemos intervenir para promover el empleo, para luchar contra las desigualdades que se agravan y defender los salarios y las pensiones, y para ello necesitamos la plena implicación del Gobierno con los interlocutores sociales«, explicó el primer ministro Draghi, en una rueda de celebrada en la tarde del martes, después de reunirse por la mañana con los sindicatos. Hoy recibirá a Confindustria, la patronal italiana. Las nuevas medidas se añadirán a los 33.000 millones de euros que el Ejecutivo Draghi ha aprobado ya en ayudas a familias y empresas para paliar los efectos de la crisis energética en los últimos meses. «El nuevo pacto social —ha explicado Draghi— es para gestionar la etapa que atravesamos, con el objetivo de continuar con el crecimiento y la protección del poder adquisitivo de los trabajadores, pensionistas y familias. La economía italiana sigue creciendo pero las previsiones están llenas de riesgos, siendo el primero de todos el aumento del coste de la vida». Mario Draghi ha precisado que además de las decisiones urgentes, el Gobierno aprobará medidas estructurales, que buscarán reducir los costes laborales en beneficio de empresarios y empleados, para lograr que los trabajadores, sobre todos los que tienen sueldo más bajo, aumenten su salario neto y no pierdan poder adquisitivo por la inflación. A este respecto, el primer ministro ha destacado que «se debe evitar que las ayudas no desencadenen una espiral de precios y salarios» , por lo que las medidas del Gobierno «son todas compatibles» con las políticas encaminadas a luchar contra la inflación. «Lo importante —ha precisado Draghi— es evitar una espiral de subidas de precios-salarios. Esto es lo que mira el Banco Central Europeo y todos los bancos centrales. Pero en nuestro caso, el coste de la mano de obra es muy bajo en comparación con otros países europeos». «A nivel de la UE —añadió Draghi—, la directiva sobre el salario mínimo fue aprobada y el Gobierno pretende avanzar en esa dirección«. Los halcones del M5E quieren salir del Gobierno No eludió Mario Draghi preguntas sobre cierto aire de crisis de Gobierno que se respira, ante las exigencias que plantean algunos partidos de la mayoría gubernamental, como la Liga y, sobre todo el Movimiento 5 Estrellas. En realidad, los partidos han comenzado ya la campaña electoral ante los comicios generales de la primavera . La tensión política aumentó después de que el M5E decidiera no participar el lunes en la Cámara de diputados en la votación para aprobar el decreto del Gobierno que contiene ayudas de unos 15.000 millones de euros a las familias. De esta forma, el Movimiento presionaba a Draghi y le daba un ultimátum para que el decreto incluya el plan con nueve propuestas que Conte entregó al primer ministro. La decisión del Movimiento motivó que Mario Draghi se dirigiera al Palacio del Quirinal para consultar al jefe del Estado, Sergio Mattarella, mientras el líder de Forza Italia, Silvio Berlusconi, pedía una «verífica» de Gobierno, es decir, si existen las condiciones para que el Ejecutivo siga adelante, lo que subraya la incertidumbre en que vive el Gobierno Draghi en los últimos días. Los halcones del Movimiento 5 Estrellas presionan al presidente del partido, el ex primer ministro Giuseppe Conte, para abandonar el Gobierno, en un desesperado intento por buscar desde la oposición contener la hemorragia de votos y pérdida de consenso. El partido, con el débil liderazgo de Conte , está en descomposición por sus luchas internas, una tensión que aumentó con la escisión creada por el ministro de Asuntos Exteriores, Luigi Di Maio, al que han seguido más de 60 parlamentarios. En el M5E se vive una especie de pelea de todos contra todos, lo que afecta a la estabilidad del Gobierno. También crea tensión la Liga, con veladas amenazas por parte de su secretario Matteo Salvini, que igualmente plantea sus exigencias al Gobierno y pide a Draghi que no ceda a las presiones del M5E. Sobre esta actitud de la Liga y Salvini, Mario Draghi ha pedido también responsabilidad: «Si se tiene la sensación de que es un sufrimiento extraordinario estar en el Gobierno, que se fatiga, hay que ser claros. Lo digo también para aquellos que amenazan con cosas terribles para septiembre». Draghi rechaza ultimátum Todo se aclarará en las próximas horas, porque este jueves se vota en el Senado el decreto ya aprobado en la Cámara de diputados sobre ayudas a las familias, un voto que es también sobre la confianza en el Gobierno. Es decir, si el Movimiento vota en contra estaría fuera del Ejecutivo, y si no se presenta a la votación también tendrá consecuencias. Draghi volvería a subir al Palacio del Quirinal para nuevas consultas con el presidente Mattarella, sin descartar la posibilidad de una crisis de Gobierno. El resultado sería imprevisible , porque el primer ministro ha reiterado en varias ocasiones que no habrá otro Ejecutivo presidido por él ni aceptaría ser primer ministro sin el Movimiento 5 Estrellas, ya que en este caso se perdería la identidad de Gobierno de unidad nacional como originalmente fue creado. Mario Draghi ha intentado desdramatizar y ser conciliador con el M5E, al señalar que hay convergencias, pero ha rechazado de forma tajante los ultimátum: «Un gobierno con ultimátum no funciona y no tiene sentido» . El plan del Gobierno coincide en muchos puntos con las propuestas presentadas a Draghi por Giuseppe Conte, pero en algunas no cederá. Por ejemplo, los más extremistas del Movimiento, por motivos medioambientales, están contra la aprobación de un incinerador de residuos para Roma, algo que tienen la mayoría de las ciudades europeas. En cambio, la capital italiana se ve obligada a distribuir sus residuos por el resto de Italia y en Europa, un problema mal resuelto hasta el punto de que Roma es una capital sucia en la que se acumulan por doquier sus basuras. Draghi, hasta la coronilla La realidad es que la política italiana vive de nuevo una situación parecida a la que se daba en la Primera República , una especie de «teatrino», según expresión del jefe de la delegación del Movimiento 5 Estrellas en el Gobierno, el ministro de Políticas Agrícolas, Stefano Patuanelli. No es de extrañar que Mario Draghi esté irritado con el comportamiento del M5E, y en parte también con la Liga de Salvini, hasta el punto de reconocer, en conversación con el vicepresidente de Forza Italia, Antonio Tajani, que está hasta la coronilla (su frase en italiano fue «Ne ho piene le tasche», literalmente «tengo los bolsillos llenos»), según cuentan los medios italianos. No es la primera vez que Draghi expresa su hartazgo de los tácticas y juegos políticos de los populistas, pero siempre ha mostrado también su disponibilidad a seguir buscando soluciones para afrontar la crisis económica, evitar una crisis de Gobierno y concluir la legislatura.

