Cuarenta acres y una mula. Esa es la célebre fórmula que el general William Sherman diseñó para compensar a decenas de miles de esclavos del sureste de EE.UU. en las postrimerías de la guerra civil, en enero de 1865. En realidad, no fueron ni cuarenta acres ni una mula. El general unionista, después de una campaña victoriosa en la costa sureste, territorio en secesión para mantener la esclavitud, firmó una orden para dedicar 400.000 acres –algo más de 160.000 hectáreas– de propietarios blancos a los nuevos ciudadanos liberados. Esa tierra, que hasta entonces trabajaban los negros en esclavitud, sería dividida en lotes «de hasta 40 acres». No decía nada sobre la mula, pero algunos de los esclavos recibieron acémilas utilizadas… Ver Más

