EE UU frena un ataque sorpresa de Irán en Jordania y enciende la mecha en Oriente Próximo

La guerra entre Estados Unidos e Irán ha vuelto a adentrarse en la máxima incertidumbre. Cuando apenas comenzaba a consolidarse una pausa en las operaciones militares tras dos semanas de intensos bombardeos, un nuevo episodio amenaza con reactivar el conflicto a gran escala en Oriente Próximo.

El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) aseguró este martes que logró interceptar un ataque con misiles balísticos lanzados desde Irán contra posiciones militares estadounidenses en Jordania, una acción que Washington define como un “ataque sorpresa” y que considera especialmente significativa por producirse sin una ofensiva previa estadounidense o israelí inmediata.

Según el comunicado difundido por el mando militar estadounidense, el lanzamiento se produjo a las 17.45 horas de Washington y tuvo como objetivo fuerzas desplegadas en Oriente Próximo. “Todos los misiles iraníes fueron interceptados con éxito”, afirmó el Centcom, que añadió que las tropas estadounidenses permanecen “en máxima alerta”.

La versión iraní difiere únicamente en la interpretación política. La agencia Fars, vinculada a la Guardia Revolucionaria Islámica, confirmó que la Fuerza Aeroespacial del CGRI lanzó varios misiles balísticos contra una base aérea estadounidense y un centro de mando del Centcom en Jordania.

Teherán presentó la operación como una represalia frente a las actuaciones militares estadounidenses contra intereses iraníes y advirtió de que continuará respondiendo mientras persistan las “acciones ilegales y hostiles” de Washington. El comunicado difundido por la Guardia Revolucionaria fue especialmente contundente: “mientras continúen las amenazas contra la República Islámica de Irán, la resistencia continuará”.

Netanyahu, Trump y una diplomacia cada vez más frágil

El ataque ha despertado especial preocupación entre los analistas militares porque rompe la dinámica que había predominado durante los últimos meses. Hasta ahora, las respuestas iraníes llegaban después de operaciones israelíes o estadounidenses. En esta ocasión, según destacan diversos expertos, el lanzamiento se habría producido sin una ofensiva previa que lo provocara, lo que podría indicar una adaptación en la doctrina militar de Teherán. Algunos consideran que Irán podría estar adoptando una estrategia preventiva destinada a disuadir a EE UU de implicarse en una nueva campaña militar junto a Israel.

El incidente coincide con la visita del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, a EE UU para reunirse con el presidente Donald Trump, uno de los principales aliados de la ofensiva militar contra Irán iniciada meses atrás. Paradójicamente, apenas veinticuatro horas antes Trump había asegurado que existían “buenas conversaciones” con Teherán para intentar rebajar la tensión.

Sin embargo, el propio presidente estadounidense también advirtió que el margen para la negociación era muy limitado. “Si no funcionan, volveremos con una acción militar muy fuerte”, afirmó el lunes. Las autoridades iraníes, por su parte, habían negado que existieran negociaciones reales.

La posibilidad de una nueva escalada militar tuvo un efecto inmediato sobre los mercados energéticos. El barril de Brent, referencia en Europa, volvió a superar los 82 dólares, impulsado por el temor a que el conflicto afecte nuevamente al suministro internacional de crudo. La preocupación resulta especialmente intensa por el papel del estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores energéticos del planeta.

Bombardeos conjuntos en Irak

La tensión aumentó aún más cuando la Guardia Revolucionaria anunció la interceptación de tres buques petroleros que navegaban por el estrecho de Ormuz. Según la agencia Tasnim, las embarcaciones ignoraron las advertencias de las autoridades iraníes y continuaron navegando por lo que Teherán calificó como una ruta «ilegal e insegura«. El CGRI lanzó además una advertencia directa, que cualquier barco que siga instrucciones estadounidenses en esa zona estratégica “no quedará impune”.

Mientras tanto, Estados Unidos y Arabia Saudí llevaron a cabo este martes ataques de precisión contra posiciones de grupos chiíes armados y alineados con Irán en el este de Irak. Según el Centcom, la operación responde a más de 30 ataques con drones lanzados durante las últimas 72 horas contra fuerzas estadounidenses e infraestructuras energéticas saudíes.

Los bombardeos destruyeron centros logísticos y depósitos de armamento utilizados por milicias respaldadas por Teherán. Washington sostiene que estas organizaciones han protagonizado centenares de ataques contra intereses estadounidenses desde el inicio del conflicto.

El intento de ataque sobre Jordania, la respuesta militar en Irak, la tensión en el estrecho de Ormuz y la nueva escalada verbal entre Washington y Teherán dibujan un escenario extremadamente volátil. Lo que hace apenas unos días parecía una pausa táctica tras semanas de enfrentamientos ha quedado sustituido por un nuevo intercambio de amenazas que vuelve a situar Oriente Próximo al borde de otra fase de confrontación directa. @mundiario