El Barcelona cambia este miércoles de escenario, pero no quiere cambiar de dinámica. Después de un inicio de La Liga prácticamente impecable, el conjunto de Hansi Flick recibe al Feyenoord en el Spotify Camp Nou a partir de las 18:45 horas para comenzar su recorrido en la Champions League. Cuatro partidos, cuatro victorias y 17 goles resumen un arranque doméstico que ahora debe trasladarse a Europa.
La goleada del pasado domingo en Mestalla terminó de confirmar las buenas sensaciones. El Barça derrotó al Valencia por 0-5, dejó nuevamente su portería a cero y se marchó de la cuarta jornada como líder en solitario con 12 puntos. Lamine Yamal marcó dos veces, mientras que Fermín López, Raphinha y Pedri completaron un resultado que reflejó la superioridad azulgrana.
No se trata únicamente de los resultados. El equipo de Flick ha comenzado el campeonato con una enorme capacidad para generar ocasiones y repartir responsabilidades ofensivas. Los 17 goles anotados en las cuatro primeras jornadas constituyen el tercer mejor registro del club a estas alturas de una temporada de Liga. La diferencia respecto a las primeras semanas de otros cursos está también en la continuidad: el Barça todavía no ha dejado puntos por el camino.
La Champions, sin embargo, introduce otro contexto. El Barcelona vuelve a una competición en la que la pasada temporada quedó eliminado por el Atlético de Madrid en los cuartos de final después de perder 0-2 en el Camp Nou y ganar 1-2 en la vuelta. El 3-2 global volvió a dejar al club lejos de un título europeo que no conquista desde 2015.
Por eso el estreno ante el Feyenoord tiene valor más allá de los primeros tres puntos. El nuevo formato vuelve a premiar especialmente terminar entre los ocho primeros de la fase liga para acceder directamente a los octavos de final, y el calendario azulgrana incluye posteriormente desplazamientos ante Galatasaray y PSG, además de partidos contra Manchester City o Aston Villa. Empezar ganando en casa reduciría la presión antes de los compromisos de mayor dificultad.
Tampoco llega al Camp Nou un Feyenoord en crisis. El conjunto dirigido por Giovanni van Bronckhorst, exjugador del Barcelona, acumula 19 partidos oficiales sin perder y viene de imponerse por 1-3 al NEC en la Eredivisie. Su momento obliga al Barça a mantener el nivel de concentración mostrado en La Liga y evita convertir el estreno europeo en un trámite.
Flick tendrá que hacerlo, además, sin todos sus efectivos. Frenkie de Jong y Roony Bardghji continúan fuera por lesión, mientras que Eric García debe cumplir una sanción que arrastra de la pasada edición de la Champions. El técnico ha convocado a 23 futbolistas para un partido en el que dispone, pese a esas ausencias, de numerosas alternativas en prácticamente todas las posiciones.
El precedente histórico también favorece al Barcelona. Ambos clubes únicamente se han encontrado en una eliminatoria europea, en la Copa de Europa 1974-75. Después del 0-0 de Róterdam, el conjunto azulgrana ganó 3-0 en el Camp Nou con tres goles de Carles Rexach. Además, el Barça nunca ha perdido en casa ante un equipo neerlandés en competición europea.
Pero el dato más relevante está en el presente. El Barça ha necesitado solamente cuatro jornadas para colocarse al frente de La Liga y mostrar una producción ofensiva difícil de mejorar. La cuestión desde este miércoles será comprobar si ese mismo fútbol puede sostenerse cuando cambia la competición. El Feyenoord será el primer rival de una Champions mucho más exigente que obliga al equipo de Flick a convertir las buenas sensaciones nacionales en resultados europeos. @mundiario
