El Celta recibe hoy jueves al Osasuna a las 20:30 horas en Abanca Balaídos para recuperar el encuentro de la primera jornada de La Liga, aplazado en su momento por los problemas que sufrió el césped del estadio vigués. Será, por tanto, el estreno del conjunto celeste delante de su afición después de comenzar el campeonato con un empate sin goles en Mestalla.
El equipo de Claudio Giráldez dejó buenas sensaciones defensivas ante el Valencia, aunque le faltó mayor claridad en los últimos metros. Ahora tendrá la oportunidad de dar un paso adelante con balón y asumir una propuesta más dominante en casa, donde se espera un Celta con mayor iniciativa y dispuesto a instalarse durante más tiempo en campo contrario.
La principal ausencia será Borja Iglesias, único futbolista que figura como baja por lesión en la convocatoria celeste. Giráldez ha citado a 24 jugadores y recupera prácticamente todas sus alternativas para un encuentro en el que las rotaciones vuelven a ser una posibilidad por el peculiar arranque de calendario.
Tampoco estará entre los convocados el recién llegado Couhaib Driouech, por lo que las opciones ofensivas volverán a pasar por nombres como Iago Aspas, Ferran Jutglà, Pablo Durán o Williot Swedberg. La amplitud de la lista, además, vuelve a dejar abierta cualquier quiniela sobre un once de Giráldez que acostumbra a modificar piezas y estructuras en función del rival.
Enfrente estará un Osasuna que también comenzó su temporada con un 0-0, en su caso frente al Levante en El Sadar. Los navarros generaron varias ocasiones claras y consiguieron mantener su portería a cero, aunque Luis Miguel Ramis reconoció posteriormente que a su equipo todavía le falta fluidez cuando tiene la pelota.
El calendario puede convertirse en otro de los factores importantes del encuentro. Osasuna jugó el lunes ante el Levante y vuelve a competir apenas tres días después, mientras el Celta dispuso de un margen mayor desde su visita a Mestalla. El propio Ramis adelantó que esa acumulación probablemente le obligará a introducir más cambios de los habituales para mantener energía y frescura.
La baja conocida en el conjunto rojillo es Valentin Rosier, que continúa recuperándose de una lesión en el bíceps femoral de la pierna derecha. Más allá de las modificaciones que pueda introducir Ramis, el Celta deberá vigilar especialmente el poderío de Osasuna en las áreas y un juego vertical que ya generó problemas al Levante.
El partido servirá también para comprobar hasta qué punto el Celta puede trasladar su identidad a Balaídos. El equipo de Giráldez quiere tener el balón, presionar arriba y acumular futbolistas cerca del área rival, pero necesitará transformar esa intención en ocasiones claras después de quedarse sin marcar en su estreno liguero.
Celta y Osasuna llegan con un punto y sin haber encajado ni marcado todavía en La Liga. Balaídos decidirá quién rompe primero ese equilibrio y, para los vigueses, ofrece la primera oportunidad del curso de convertir su estadio en uno de los pilares sobre los que construir la temporada. @mundiario
