El Celta inicia el cambio de césped en Balaídos para jugar el 24 de agosto

El Celta de Vigo ha iniciado los trabajos de sustitución del césped de Balaídos tras confirmarse el aplazamiento de su debut en LaLiga ante Osasuna al próximo 27 de agosto. La afección producida por un hongo devastador durante la última semana obligó a tomar una medida calificada de drástica por la entidad. La directiva técnica ha activado un operativo de urgencia para retirar la superficie dañada y colocar un nuevo tapete verde en tiempo récord.

Como lo explican desde el Faro de Vigo, las altas temperaturas sumadas a la intensa humedad estival agravaron de forma acelerada el deterioro de la hierba, la cual había tenido menos tiempo de descanso por la disputa del playoff de ascenso y torneos locales. Carlos Cao, director de infraestructuras del club, explicó que el plan inicial contemplaba renovar el terreno de juego durante el parón navideño. Sin embargo, los daños actuales hicieron inviable disputar el encuentro oficial programado para este fin de semana.

Los operarios necesitan tres jornadas de trabajo continuo para instalar los tepes de césped procedentes del vivero, además de otros cinco días posteriores de asentamiento para garantizar la estabilidad de la superficie. El nuevo terreno debutará el lunes 24 de agosto en el choque del filial Celta Fortuna frente al Andorra. Posteriormente, el campo afrontará un exigente calendario acumulando cuatro partidos oficiales en un margen de tan solo siete días.

El aplazamiento ha supuesto un contratiempo para la masa social celeste, que había agotado las entradas disponibles para presenciar la jornada inaugural en pleno puente festivo de San Roque. Del mismo modo, la reordenación del choque genera complicaciones logísticas para los aficionados de Osasuna que tenían planificado su desplazamiento a tierras gallegas. La directiva del club vigués lamenta las molestias ocasionadas a ambas hinchadas por este problema sobrevenido.

La Liga tomó la determinación definitiva de posponer el encuentro tras enviar una segunda inspección técnica a las instalaciones de Balaídos a petición de la entidad local. Los técnicos comprobaron que el tapete no ofrecía las garantías de seguridad necesarias para la integridad de los futbolistas. La comisión de instalaciones trabaja desde hoy sin descanso para cumplir los plazos comprometidos antes del reestreno en el campeonato.

Calendario comprimido y exigencia para el nuevo césped

La acumulación de choques exigirá la máxima resistencia del nuevo verde durante la recta final del mes de agosto. La coincidencia del primer equipo y el filial compartiendo escenario como locales hasta en seis fines de semana durante el curso obliga a cuidar minuciosamente el estado del campo. El mantenimiento fitosanitario posterior resultará clave para evitar que las plagas vuelvan a reproducirse en las semanas venideras.

Por su parte, el cuerpo técnico liderado por el Celta deberá reajustar los microciclos de entrenamiento y las cargas físicas del plantel tras quedarse sin competir en la fecha oficial de apertura. La reordenación del calendario obligará al grupo a disputar dos choques de alta exigencia consecutiva frente a Osasuna y Athletic Club en un intervalo de solo tres días, poniendo a prueba el fondo de armario.

La plantilla navarra también ha tenido que modificar sus planes de viaje tras haber preparado el choque con normalidad durante toda la semana. La directiva rojilla aceptó la suspensión al comprobar los informes técnicos que desaconsejaban jugar sobre la superficie infectada. Ambos clubes acordaron fijar la nueva fecha del duelo para el jueves 27 de agosto, garantizando la equidad deportiva para las dos entidades.

Las máquinas continúan retirando las capas de tierra afectadas para dejar la base completamente limpia antes de la llegada de los camiones con el césped definitivo. El personal de mantenimiento aplicará productos preventivos que refuercen las raíces ante el impacto del uso continuo. El departamento de infraestructuras confía en que el sistema de drenaje responda favorablemente ante cualquier variación climática en la costa.

La resolución de este contratiempo permitirá al estadio vigués albergar la competición con total normalidad antes del parón internacional de septiembre. La directiva confía en que la prueba de estrés de cuatro encuentros sirva para consolidar el terreno definitivo de cara a toda la campaña 2026-2027. El celtismo aguarda con expectación el estreno de su equipo tras superar este complejo episodio en sus instalaciones. @mundiario