El Deportivo y su afición sellan la paz para recuperar el espíritu de Riazor

El Real Club Deportivo ha decidido cerrar una de las heridas que más amenazaban con empañar su ilusionante regreso a Primera División. Tras varias semanas de desencuentros y negociaciones, la entidad coruñesa y los representantes de los distintos colectivos de aficionados han alcanzado un acuerdo marco que pretende restablecer la confianza mutua y devolver la normalidad a Marathón Inferior, el espacio que durante años ha concentrado la mayor parte de la animación en Abanca Riazor.

El entendimiento llega en un momento especialmente oportuno. El Deportivo vuelve a la máxima categoría después de ocho años de ausencia y necesita convertir su estadio en un factor competitivo. Ningún proyecto deportivo puede aspirar a consolidarse si mantiene un conflicto abierto con una parte tan significativa de su afición.

El pacto parte de una idea compartida: reconocer que la grada desempeña un papel esencial en la identidad del club y en el ambiente del estadio, pero también asumir que el Deportivo, como organizador de los encuentros, debe cumplir unas obligaciones legales y de seguridad que no puede eludir. El desafío consistía precisamente en encontrar un punto de equilibrio entre ambas realidades.

El pacto pone fin a semanas de tensión entre el club y la grada de animación. Marathón Inferior seguirá siendo el principal foco de apoyo al equipo en su regreso a Primera

Ese equilibrio se traduce en varios compromisos concretos. El primero será la elaboración de un anexo a las condiciones generales de los abonos, de manera que desaparezca el documento específico que hasta ahora regulaba exclusivamente el funcionamiento de Marathón Inferior. El objetivo es integrar esas normas en un único marco aplicable a todos los abonados, eliminando así una de las cuestiones que mayor malestar había generado entre los colectivos de animación.

El club mantendrá, no obstante, los procedimientos de identificación y control del uso de los abonos exigidos por la normativa vigente. También continuará permitiendo que los socios de Marathón Inferior puedan ceder o liberar su localidad a través de los canales oficiales, procurando introducir la mayor flexibilidad posible dentro de las obligaciones legales.

Por su parte, los representantes de la afición asumen el compromiso de colaborar activamente con el Deportivo para favorecer el conocimiento y cumplimiento de estas normas y contribuir a prevenir comportamientos violentos, intimidatorios, discriminatorios o susceptibles de acarrear sanciones al club. Ambas partes también trabajarán conjuntamente para evitar cánticos o conductas que puedan incitar al odio o a la violencia.

El regreso a Primera exigía recuperar también la fortaleza emocional de Riazor. Queda por comprobar cómo funcionará este nuevo marco en la práctica

Más allá del contenido jurídico del acuerdo, el mensaje tiene un evidente alcance simbólico. El Deportivo y su afición escenifican la voluntad de dejar atrás un enfrentamiento que había generado una notable fractura interna precisamente cuando el club necesitaba proyectar una imagen de unidad. El regreso a Primera exigía recuperar también la fortaleza emocional de Riazor.

Queda por comprobar cómo funcionará este nuevo marco en la práctica. La confianza no se decreta mediante un comunicado; se construye con el paso del tiempo y con el cumplimiento de los compromisos adquiridos por ambas partes. Sin embargo, el acuerdo representa un paso relevante porque sustituye la confrontación por el diálogo y reconoce que ni el club puede prescindir de su grada más activa ni la afición puede ignorar las responsabilidades legales que asume una entidad profesional.

En un fútbol cada vez más condicionado por las exigencias de seguridad, la judicialización de algunos conflictos y el endurecimiento de los protocolos, encontrar fórmulas de convivencia resulta tan importante como acertar con los fichajes o diseñar un buen proyecto deportivo. El Deportivo parece haber entendido que la fortaleza de Riazor siempre ha residido tanto en el equipo como en el aliento de su gente.

La nueva etapa que ahora se abre no garantiza por sí sola el éxito deportivo, pero sí devuelve al club uno de sus activos históricos: un estadio unido detrás del mismo objetivo. Y, para un recién ascendido que aspira a consolidarse en Primera División, esa puede ser una de las mejores noticias del verano. @mundiario