Las fuentes diplomáticas han asegurado que Ghali, líder de la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática (RASD), se encuentra en España por «razones estrictamente humanitarias», sin entrar en más detalles. La Presidencia de la RASD ha confirmado en un comunicado que Ghali se ha contagiado de coronavirus, pero su estado de salud «no es motivo de preocupación» y «sigue recuperándose en forma favorable». En este sentido, ha señalado que lleva varios días en tratamiento, aunque no ha aclarado dónde.
La noticia la dio inicialmente Jeune Afrique , un medio digital especializado en el norte de África, y la confirmó más tarde el diario La Rioja . El líder independentista saharaui, de 73 años, ingresó en la unidad de críticos del hospital San Pedro el pasado domingo, aseguró el periódico logroñés, que añadía que fue trasladado en ambulancia desde Zaragoza y se registró con el nombre de Mohamed Benbatouch, de nacionalidad argelina.
Según La Vanguardia, los representantes en España del Frente Polisario no atendieron sus preguntas y se limitaron a señalar que en los campamentos de Tinduf (Argelia) hay un brote de coronavirus desde hace dos semanas y «nadie está exento». Desde Argelia, el consejero de la presidencia de la autodenominada República Árabe Saharaui Democrática, Bashir Mustafa Sayed, aseguró a la agencia Efe que Gali estaba hospitalizado en un centro argelino enfermo de covid y que se esperaba una «recuperación pronta».
Se rumoreaba que Gali había resultado herido en el campo de batalla o que estaba enfermo de covid. Pero la información de ‘Jeune Afrique’ va más lejos y asegura que padece un cáncer grave. Según su versión, Argelia, que desde 1975 acoge a los independentistas saharauis, trató inicialmente de enviarlo a Alemania –país más cercano a la causa saharaui–, pero el Gobierno de Angela Merkel se negó. Argelia negoció después con España, donde Gali tiene abierta desde el 2016 una investigación en la Audiencia Nacional por asesinato y torturas de disidentes. Según Jeune Afrique , el Gobierno español habría dado garantías a Argelia de que Gali no sería investigado por la justicia.

