El Mundial de 48 selecciones está desmontando muchas críticas

Cuando FIFA anunció la ampliación del Mundial a 48 selecciones, las críticas fueron inmediatas. Muchos aficionados, analistas e incluso exfutbolistas aseguraron que el torneo perdería nivel competitivo. Se hablaba de demasiados partidos, de selecciones sin nivel suficiente y de goleadas constantes que terminarían perjudicando el espectáculo.

La teoría parecía lógica. Cuantos más equipos participasen, mayor sería la diferencia entre las grandes potencias y las selecciones más modestas. Sin embargo, el Mundial de 2026 está dejando una realidad bastante distinta a la que muchos imaginaban.

Porque las sorpresas no han dejado de aparecer desde el inicio del torneo. Paraguay eliminó a Alemania en una de las grandes noticias del campeonato. Marruecos dejó fuera a Países Bajos. Japón llevó a Brasil hasta el descuento. República Democrática del Congo obligó a Inglaterra a sufrir hasta el tramo final. Y Cabo Verde no solo compitió: empató con España, empató con Uruguay y obligó a Argentina a esforzarse mucho más de lo previsto.

Lo más interesante es que muchas de estas historias no pueden considerarse simples accidentes. Hace años, algunas de estas selecciones llegaban a los Mundiales con el objetivo de evitar goleadas. Hoy llegan convencidas de que pueden competir. Y en muchos casos tienen razones para hacerlo.

El crecimiento del fútbol fuera de Europa y Sudamérica lleva tiempo produciéndose. Marruecos fue semifinalista en 2022. Japón lleva años exportando futbolistas a las grandes ligas europeas. Egipto, Paraguay, Cabo Verde o República Democrática del Congo cuentan con jugadores repartidos por competiciones de primer nivel. El talento ya no está concentrado únicamente en una docena de países.

Eso no significa que las diferencias hayan desaparecido. Francia sigue siendo favorita frente a Paraguay. Brasil sigue teniendo más recursos que Noruega. Inglaterra sigue contando con una plantilla superior a la de México. Pero la distancia es mucho menor de la que era hace veinte o treinta años.

Precisamente por eso el Mundial de 48 selecciones está funcionando mejor de lo esperado. No porque todos los partidos sean extraordinarios ni porque las sorpresas ocurran cada día, sino porque cada vez hay más equipos capaces de competir de verdad contra las grandes potencias.

De hecho, una de las críticas más repetidas antes del torneo era que habría demasiados partidos desequilibrados. Sin embargo, muchas de las eliminatorias más emocionantes del campeonato han tenido como protagonistas a selecciones que, sobre el papel, no deberían haber estado discutiendo nada a los favoritos.

También ha quedado desmontada otra idea muy extendida: que el Mundial perdería interés con más participantes. La realidad está siendo la contraria. Hay más historias, más estilos de juego, más países representados y más posibilidades de que aparezcan selecciones capaces de alterar el orden establecido.

Todavía quedan muchas rondas por disputarse y es posible que el campeón vuelva a salir de entre los sospechosos habituales. Pero después de casi un mes de competición, hay una conclusión difícil de discutir: el Mundial de 48 selecciones no ha rebajado el nivel del torneo. Si acaso, ha demostrado que el nivel del fútbol mundial era bastante más alto de lo que muchos pensaban. @mundiario