El Mundial de los entrenadores veteranos: la experiencia manda en los banquillos

Durante años se habló de una nueva generación de entrenadores destinada a revolucionar el fútbol. Técnicos jóvenes, obsesionados con los datos, la presión alta y los nuevos métodos de trabajo parecían destinados a conquistar los grandes torneos internacionales. Sin embargo, el Mundial 2026 está contando una historia muy diferente. La experiencia vuelve a dominar los banquillos.

Los números son contundentes. La edad media de los 48 seleccionadores presentes en el torneo alcanza los 57 años, la cifra más alta registrada en la historia de los Mundiales. El dato supone un salto importante respecto a Qatar 2022, donde la media fue de 53,8 años. En Rusia 2018 fue de 52,4 y en Brasil 2014 se quedó en 51,5 años.

La tendencia es evidente. Lejos de apostar por perfiles cada vez más jóvenes, las federaciones parecen confiar más que nunca en entrenadores curtidos tras décadas de experiencia. Gestionar la presión de un Mundial, liderar vestuarios con futbolistas de distintas generaciones y tomar decisiones bajo máxima exigencia se ha convertido en un valor más importante que la innovación o la juventud.

El mejor ejemplo lo encontramos en varios de los nombres propios de este torneo. Didier Deschamps continúa liderando a Francia después de más de una década al máximo nivel internacional. Roberto Martínez acumula experiencia tanto en clubes como en selecciones tras una larga trayectoria en los banquillos.

Luis de la Fuente llegó al Mundial después de conquistar una Eurocopa y una Nations League con España. Junto a ellos aparecen otros técnicos veteranos como Marcelo Bielsa, Ralf Rangnick, Javier Aguirre o Carlo Ancelotti, entrenadores que llevan décadas trabajando en la élite y que representan la apuesta de muchas federaciones por la experiencia frente a perfiles más jóvenes.

El fenómeno alcanza niveles históricos con algunos casos concretos. Dick Advocaat, seleccionador de Curazao, se convirtió a sus 78 años en el entrenador más veterano que ha dirigido jamás una Copa del Mundo. Por detrás aparecen Hugo Broos con Sudáfrica y Miroslav Koubek con la República Checa, ambos con 74 años. Nunca antes un Mundial había reunido tantos técnicos de edad tan avanzada.

Lo más llamativo es que esta veteranía convive con una generación mucho más joven que apenas ha logrado hacerse un hueco. Julian Nagelsmann, seleccionador de Alemania, es el técnico más joven del torneo con 38 años. Su enfrentamiento frente a Dick Advocaat durante la fase de grupos dejó una imagen casi simbólica del Mundial 2026: cuarenta años de diferencia entre dos entrenadores separados por generaciones, metodologías y experiencias completamente distintas.

La paradoja es que el Mundial ampliado a 48 selecciones parecía una oportunidad perfecta para la aparición de nuevos perfiles. Más participantes significaban más banquillos disponibles. Sin embargo, ocurrió exactamente lo contrario. Muchas federaciones optaron por entrenadores de largo recorrido, convencidas de que la experiencia podía resultar decisiva en un torneo cada vez más largo, más exigente y con una presión mediática enorme.

La experiencia tampoco garantiza el éxito. El propio Mundial 2026 ha demostrado que algunos de estos entrenadores veteranos han atravesado situaciones complejas durante el torneo. Sin embargo, las federaciones siguen considerando que la gestión de grupos, la presión mediática y la toma de decisiones en escenarios límite son aspectos en los que los años de experiencia continúan marcando diferencias.

Quizás el mensaje sea más sencillo de lo que parece. Mientras el fútbol cambia constantemente sobre el césped, las federaciones siguen confiando en algo que nunca pasa de moda: la experiencia. Y si el Mundial 2026 termina coronando a alguno de estos veteranos, la tendencia podría reforzarse todavía más en los próximos años. @mundiario