Venezuela ha dado este jueves un paso que hasta hace apenas unos meses parecía improbable. El Gobierno chavista y la oposición han inaugurado oficialmente una nueva mesa de diálogo diseñada bajo el patrocinio político de Estados Unidos y destinada a explorar una salida negociada a una de las crisis institucionales más prolongadas de América Latina.
La reunión, celebrada a puerta cerrada en el Centro de Convenciones de La Carlota, en Caracas, reunió por primera vez al presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, principal negociador del chavismo, y a Dinorah Figuera, la dirigente opositora y presidenta de la extendida IV Legislatura elegida por Washington para liderar este nuevo proceso. Aunque el encuentro transcurrió sin acceso para la prensa y con una puesta en escena sobria, ambas partes difundieron posteriormente un comunicado conjunto que fija los principios sobre los que se desarrollarán las conversaciones.
El documento, idéntico en ambas versiones, establece una serie de compromisos básicos que servirán de marco para las negociaciones. Entre ellos figuran el respeto a la soberanía nacional, la negociación de buena fe, la búsqueda de beneficios para el conjunto del país, la solución política, democrática, constitucional y pacífica del conflicto, el reconocimiento mutuo entre las partes, la igualdad en la mesa de negociación y la protección de los derechos humanos y de los derechos políticos. Asimismo, las delegaciones acordaron mantener una sesión permanente de trabajo hasta el próximo 12 de agosto, fecha en la que evaluarán la continuidad del proceso y los siguientes pasos de la negociación.
La principal diferencia respecto a anteriores intentos de diálogo reside en el papel desempeñado por EE UU. Mientras se desarrollaba la reunión en Caracas, el Departamento de Estado respaldó públicamente el inicio de las conversaciones y las calificó de “una oportunidad única” para avanzar hacia una transición democrática.
Washington sostiene que este diálogo forma parte de un plan estructurado en tres fases impulsado por la Administración estadounidense para favorecer la estabilización política, la recuperación económica, la reconciliación nacional y una transición pacífica. Aunque oficialmente insiste en que se trata de un proceso liderado por venezolanos, el diseño de la negociación ha sido elaborado desde Washington y ha contado con un fuerte respaldo diplomático estadounidense.
Logros de la declaración conjunta del día de hoy:
Principios acordados en el comunicado conjunto:
– negociación, de buena fe y búsqueda de beneficios para Venezuela,
– solución política, pacífica, democrática y constitucional,
– reconocimiento y respeto recíproco entre las… pic.twitter.com/0HnYN4cy20— Asamblea Nacional (@AsambleaVE) August 6, 2026
Dinorah Figuera, la interlocutora elegida
Uno de los elementos más relevantes del nuevo escenario es el protagonismo de Figuera. La presidenta de la Asamblea Nacional de 2015 y dirigente del partido humanista Primero Justicia (PJ) se convierte en la principal interlocutora de un sector de la oposición, en el que se encuadra la progresista Voluntad Popular (VP) después de que Estados Unidos decidiera situarla al frente de la negociación. Su nombramiento supone también un cambio de estrategia respecto a etapas anteriores y deja fuera del proceso a María Corina Machado, la Nobel de la Paz 2025 y figura con mayor respaldo dentro del amplio espectro antichavista.
Aunque Machado ha reconocido que no fue consultada durante la preparación de estas conversaciones, ha asegurado que no “obstaculizará” una iniciativa que pueda conducir al restablecimiento democrático. Tras el encuentro, Figuera destacó el carácter histórico del inicio de la negociación. “Hoy instalamos el proceso que marcará la ruta hacia la democracia y la reinstitucionalización de Venezuela”, afirmó.
Desde el lado gubernamental, Jorge Rodríguez evitó realizar valoraciones políticas de fondo y se limitó a confirmar el inicio del diálogo con los representantes de la Asamblea Nacional elegida en 2015. El Ejecutivo venezolano ha aceptado la interlocución de Figuera, una decisión que facilita el desarrollo de las conversaciones y reduce uno de los principales obstáculos que habían bloqueado negociaciones anteriores.
Nuestro mensaje para Venezuela: pic.twitter.com/tkBayO59oz
— Asamblea Nacional (@AsambleaVE) August 7, 2026
Los grandes asuntos sobre la mesa
Aunque la negociación acaba de comenzar, ya se conocen los principales asuntos que centrarán las conversaciones. Entre ellos figuran:
- La atención a los afectados por los recientes terremotos.
- El “fortalecimiento” institucional del sistema democrático.
- Las garantías para el ejercicio de los derechos políticos y civiles.
En torno a esos tres ejes se desarrollarán cuestiones especialmente sensibles para ambas partes.
Al llegar al país con parte de su delegación a través del aeropuerto de Barcelona, Figuera indicó que se espera para noviembre la renovación del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y para diciembre la designación de un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE). Antes de eso debería tener lugar el levantamiento de las inhabilitaciones que afectan a varios dirigentes como Machado, la devolución de la personería jurídica a los partidos, la liberación de los presos políticos y la elaboración de un calendario para futuras elecciones presidenciales, regionales y parlamentarias.
Un respaldo condicionado de la Plataforma Unitaria
La Plataforma Unitaria Democrática (PUD), la coalición que coordina la acción de los principales partidos opositores, reaccionó pocas horas después del encuentro reafirmando su compromiso con una transición negociada. La coalición opositora reiteró su apoyo al esquema de tres fases impulsado desde Estados Unidos y defendió que cualquier acuerdo debe responder al mandato de cambio expresado por la ciudadanía venezolana el 28 de julio de 2024. En su comunicado insistió en que el objetivo final debe ser el restablecimiento del Estado de Derecho, la recuperación de las instituciones democráticas y la celebración de elecciones libres, competitivas y verificables.
Pese al respaldo internacional, el nuevo diálogo no está exento de críticas. Dentro del propio bloque opositor persisten dudas sobre la representatividad de la delegación negociadora y sobre el margen real de maniobra del chavismo. La exclusión de María Corina Machado continúa generando debate, mientras algunos sectores consideran que las conversaciones representan, en la práctica, una negociación directa entre Washington y el círculo político de los hermanos Rodríguez.
Aun así, el inicio formal de la mesa supone el primer acercamiento institucional entre ambas partes bajo un nuevo marco diplomático y abre una etapa distinta respecto a los procesos de diálogo impulsados durante la última década. @mundiario
