El Rayo-Elche, bajo la amenaza de otra suspensión en Vallecas

El Rayo Vallecano podría volver a vivir este sábado (14:00 horas) una situación que parecía impensable hace apenas unas semanas. El encuentro ante el Elche corre el riesgo de ser suspendido por las protestas de una afición que parece haber agotado su paciencia con Raúl Martín Presa.

El enfrentamiento entre el rayismo y su presidente ha alcanzado límites difíciles de imaginar. La inversión económica realizada durante su mandato no puede justificar determinadas actuaciones de una directiva cuya gestión lleva tiempo siendo cuestionada por sus propios aficionados.

El conflicto se agravó en julio, cuando la Comunidad de Madrid suspendió cautelarmente la concesión del Estadio de Vallecas tras detectar graves deficiencias de seguridad, mantenimiento y salubridad. La medida se levantó en septiembre, después de una nueva auditoría favorable, pero el daño a la relación entre club y afición ya estaba hecho.

Especialmente llamativa resultó la defensa pública que hizo el club del estado de sus instalaciones, incluso después de conocerse las conclusiones de la primera auditoría. Una postura difícil de conciliar con los problemas denunciados por la propia Administración autonómica.

La tensión terminó por estallar el pasado 10 de octubre, durante el Rayo-Athletic. El lanzamiento reiterado de aviones de papel, pequeñas pelotas de plástico y otros objetos obligó a detener el encuentro hasta que, en el minuto 24 y con 0-0, el árbitro decretó su suspensión definitiva por motivos de seguridad.

Las consecuencias no tardaron en llegar. La RFEF sancionó al Rayo con 6.000 euros de multa y el cierre parcial del fondo de Vallecas durante un partido, castigo que deberá cumplir precisamente este sábado ante el Elche. Además, advirtió de una posible clausura total del estadio en caso de reincidencia.

El encuentro ante el Athletic deberá reanudarse a puerta cerrada en una fecha todavía por determinar. Por si fuera poco, el Rayo tendrá que asumir los gastos de desplazamiento del conjunto bilbaíno, añadiendo otro perjuicio económico a una situación completamente evitable.

Lejos de solucionarse, el conflicto continúa abierto. Este jueves, la Plataforma ADRV y la Federación de Peñas reclamaron disculpas públicas, la devolución proporcional de los abonos por los partidos disputados en Butarque y la congelación de sus precios para la próxima temporada. Por ahora, no hay un acuerdo confirmado.

Las consecuencias de nuevos incidentes podrían ser todavía mayores. Además del riesgo de clausura total y nuevas sanciones económicas, Antiviolencia ya ha propuesto multas individuales de entre 3.001 y 5.000 euros para doce aficionados por lo ocurrido ante el Athletic, acompañadas de prohibiciones de acceso a los estadios.

La situación empieza a perjudicar seriamente al propio Rayo. Los aplazamientos comprimen el calendario, obligan a buscar nuevas fechas y pueden dejar a sus aficionados sin fútbol en Vallecas. El hartazgo con Martín Presa tiene motivos para existir, pero resulta paradójico que las protestas contra su gestión terminen castigando también al equipo y a quienes quieren seguir animándolo. @mundiario