El Sevilla se desploma en bloque y firma una de sus peores temporadas históricas

Hay crisis que se limitan a un vestuario y otras que lo contaminan todo. Lo del Sevilla pertenece claramente a la segunda categoría. No es solo el primer equipo el que se desangra en la élite, es toda la estructura la que se tambalea con una sensación de caída libre difícil de disimular.

El problema no es únicamente presente, es también futuro. Mientras el conjunto dirigido por Luis García Plaza lucha por sobrevivir, la cantera, tradicional sustento del club, ofrece señales alarmantes. Lo que antes era un modelo de éxito ahora parece un sistema en descomposición.

El golpe más duro llega con el descenso del Sevilla Atlético a Segunda Rfef. Colista destacado, sin reacción pese a los cambios en el banquillo y con una temporada que deja más preguntas que respuestas. El filial, llamado a ser puente hacia el primer equipo, se ha convertido en un símbolo del deterioro.

Los continuos relevos en el banquillo no han hecho más que evidenciar la falta de rumbo. Tres entrenadores, ninguna solución. La caída no ha sido puntual, ha sido estructural, progresiva y, sobre todo, preocupante para el proyecto deportivo del club.

Una cantera que deja de sostener al gigante

La situación del Sevilla C tampoco invita al optimismo. Peleando por evitar el descenso en Tercera Rfef, su supervivencia pende de un hilo. Incluso el refuerzo con jugadores del filial no ha logrado revertir una dinámica negativa que amenaza con agravar aún más el escenario.

El juvenil, históricamente una de las joyas de Nervión, tampoco escapa a esta deriva. Tercero en su liga y fuera de la Copa del Rey, firma una campaña muy lejos de los estándares habituales. No es un fracaso aislado, es un síntoma más.

La sensación es clara: el Sevilla ha perdido su identidad formativa. Esa capacidad de generar talento, de competir desde la base, de construir desde abajo. Hoy, ese modelo parece erosionado, sin la consistencia de otras épocas.

En medio del caos, el equipo femenino ofrece un pequeño respiro. Sevilla FC Femenino ha cumplido con solvencia su objetivo, aunque el sueño europeo se ha diluido en el tramo final. Un oasis relativo en un desierto deportivo.

Pero ni siquiera ese matiz positivo logra ocultar la magnitud del problema. El Sevilla no solo compite mal, también proyecta incertidumbre. Y en el fútbol moderno, esa combinación suele ser letal.

Nervión asiste a una de las temporadas más oscuras de su historia reciente. No es solo una mala racha, es un aviso. Porque cuando falla la base, el impacto llega inevitablemente a la cima. Y el Sevilla, hoy, parece atrapado en ese círculo. @mundiario