El Valencia CF atraviesa uno de los momentos más delicados de la temporada, pero en los despachos no hay dudas. Carlos Corberán sigue siendo el elegido para liderar el proyecto, incluso en un contexto marcado por la amenaza real del descenso y una creciente fractura con la afición.
La derrota ante el Elche intensificó el malestar, una gran cantidad de aficionados increpando a la plantilla a la salida del estadio. El foco de las críticas se centró especialmente en el entrenador, cuya continuidad es cuestionada desde la grada pero no desde la dirección del club.
Tal y como lo explican desde el diario As, en el artículo firmado por Conrado Valle, Ron Gourlay, CEO de fútbol, se mantiene firme en uno de sus principios clave: la estabilidad. «El pensamiento que impera en las conversaciones entre presidente y CEO, más allá de los resultados, es que cambiar de entrenador sería frenar en seco el camino iniciado y la premisa es que el proyecto debe continuar. «
¿Una decisión acertada?
La experiencia reciente pesa en la toma de decisiones. La sucesión de entrenadores sin continuidad ha provocado reinicios constantes en la planificación deportiva, afectando tanto al rendimiento como a la economía del club, algo que la actual cúpula quiere evitar a toda costa.
Con siete jornadas por disputarse, el objetivo es claro: asegurar la permanencia. Mientras tanto, el Valencia se juega su futuro inmediato en Mestalla ante rivales exigentes, con la esperanza de que la apuesta por Corberán termine dando resultados y rebaje la tensión que rodea al equipo. @mundiario
